Los palomares de Castilla


El palomar es una construcción típica de los pueblos castellanos. Su silueta se recorta en el campo, en las eras o en el centro de patios cercados por tapias. Forma parte de un paisaje en el que el palomar, desde hace siglos, va unido al entorno de campos de cereal y páramos, ríos de escaso cauce y casas de piedra y adobe. 


De infinitas formas, se puede decir que no hay dos iguales. Unos son circulares como torres, o cuadrados como ventas del camino; otros alternan caprichosas formas que recuerdan palacios árabes, chozos africanos o pagodas orientales. Blancos, ocres, rojizos. Por mucho que se parezcan, cada cual tiene algo que le diferencia del otro. 



Algunos tipos de palomares:




Dos provechos han tenido los palomares tradicionalmente: por un lado, la cría del pichón, y por otro, la palomina, uno de los mejores abonos conocidos. Hasta estas tierras venían los levantinos que se llevaban por toneladas el excremento de las palomas para los naranjos. Hoy ya nadie la utiliza.

Arquitectónicamente, los palomares son el resultado de la lógica constructiva y de la experiencia de cientos de años en la cría de palomas, Así, las más sencillas soluciones son las mejores para permitir la construcción con el menor coste de tiempo y materiales. 


Sin embargo no puede decirse que olviden la estética y el ornato, porque con frecuencia resaltan más en el paisaje rural que las propias viviendas de los labradores, como si al construirlos les dedicaran más atención, quizás por ser una edificación dedicada al beneficio económico o también por ser un signo de riqueza familiar.



La cría de palomas, es una actividad conocida desde la Antigüedad, pero en España comenzó con la dominación romana ya que fueron ellos quienes mejor apreciaron y nos transmitieron las utilidades de estas aves.

La actividad se extendió en Castilla durante la Edad Media y continuó hasta nuestros días; En la segunda mitad del siglo XX decayó. Los palomares se arruinaron mientras el abandono del campo avanzaba y la modernización del trabajo agrícola y fabricación de los abonos químicos, dificultaba la cría de los pichones y hacía incómodo el aprovechamiento de la palomina. 

Palomar frente a la fortaleza medieval de Gormaz 
Durante la Edad Media, los palomares se definen y toman esa forma que recuerda a veces a las torres defensivas, Aparecen como una propiedad más del señor, como eran los campos y los ganados. Los señores solían explotar los productos de las palomas, encargando que los cuidasen los campesinos a cambio de un canon en especie o tributo de palomar. Son muchos los documentos medievales que se refieren, a la cría de palomas, su protección, la caza, la concesión de palomares y los tributos.

"…e mando que persona ni personas algunas de qual quier estado e condición que sean, no ayan osadia de tomar palomar ni palomas algunas ni les tiren con vallesta ny arco ni piedra ni en otra manera, ni sean osados delas armar con rredes ni lazos no con otra armança alguna en derredor de donde quiere palomares o palomas, e hordeno quel quelo contrario fiziere que el mismo fecho pierda la ballesta o rredes e armanças e sa de la persona o personas que gelo tomaren, e que por cada paloma pague LX mrs. La mitad para el duenno de las dichas palomas e la otra mitad para el juez quelo executare…" (Ley de Enrique IV de Castilla 1465)

El palomar, desde la Edad Media se convirtió en una seña de identidad y una referencia en las tierras de Castilla y León, de la misma forma que lo es el hórreo de Galicia o los molinos de la Mancha. 




Hay zonas de Castilla como en la provincia de Palencia donde pueden localizarse casi un millar de palomares. En nuestra zona de Segovia también pueden verse en cada pueblo y aldea, en general pasan desapercibidos. Pese al abandono y al consiguiente deterioro a que está sometida esta muestra de arquitectura popular, todavía puede reconocerse su volumen aislado en los campos.

Hay muchos tipos de palomar castellano: cuadrados, circulares, con patio interior o sin él. Las dimensiones oscilan entre 5 a 6 metros de lado o diámetro y de 5 a 8 metros de altura. 

En general, se construyen con el material que abunda en la zona. Así en Tierra de Campos se utiliza mucho el barro y el muro de tapial. En esta zona de Segovia, en cambio, los palomares están construidos de mampostería de piedra basta con un revestimiento de mortero de cal y de color de la tierra, aunque hay algunos encalados. Se accede a su interior por un portillo bajo. El tejado es de pares y ripias madera y tejas tradicional sobre una capa de barro. Y pasando al interior se descubre que el muro está revestido con adobes de barro que forman pequeñas hornacinas o nidales para las palomas. 

Palomar de Santa Marta 
Nidales
El típico palomar que se puede encontrar en esta zona de Segovia suele ser de base rectangular y con tejado inclinado a un agua, donde se coloca la salida de las palomas orientada al Sur, así puede verse en pueblos como Duratón Tanarro, Cerezo o el mismo Vellosillo. 


Sin embargo, algo más de la mitad son de tipo cilíndrico. Como los dos bellos palomares circulares que encontramos en Sepúlveda. Ambos se encuentran abandonados y con el tejado cónico caído, Pero pueden apreciarse todavía los muros circulares, el portillo de piedra, el alero de teja tradicional y los nidales de adobe que lo recubren por el interior. Semejan torres intemporales, que vigilan sobre los acantilados del rio Caslilla y Duratón.

Palomar en el cañón del Duratón

En Vellosillo existieron al menos tres palomares. El más importante, el de Valderices, rectangular, con un patio al interior. De considerables dimensiones y riqueza de acabados. Fue construido de muros de mampostería de piedra revestida, y con sillares de piedra cortada en las esquinas y en el portillo. Estaba rodeado de un vallado de piedra vista. Actualmente se encuentra en ruinas. El catastro del Marqués de la Ensenada de 1752 da noticia de dos de ellos: “en el termino del pueblo hay dos palomares, uno perteneciente a Don Francisco Santillana, Canónigo en la Catedral de Segovia, a quien le produce 100 reales, y el otro (el de Valderices) de Don Diego Gil de Gibaja, vecino y regidor perpetuo de la Villa de Sepúlveda y le vale 200 reales.”

Palomar de Valderices, rectangular con patio interior 
En Castilla, el palomero se dedicaba a mantener y explotar el palomar. En principio para abastecimiento de alimento y abono a su propia familia, pero en ocasiones la venta de palomina suponía un dinero añadido a su economía.

La situación actual de los palomares es, en la mayoría de los casos, la ruina por el abandono de la actividad de la cría de palomas desde mediados de siglo XX. Hay en España sin embargo algunos colectivos en defensa de la recuperación de estas construcciones, especialmente en Castilla. 



Lo que fue un complemento a la economía doméstica, hoy en día no se práctica en casi ningún lugar; varias son las causas de este abandono de la cría: 

- Emigración rural hacia las ciudades, dejando las construcciones de los pueblos en el abandono.


-Escasa rentabilidad de la cría, en una sociedad económicamente mucho más avanzada, en la que no falta la carne en la dieta.

- Disminución de los periodos de barbechos y de tierras baldías, que reduce la alimentación de estas aves.


- Abuso de los cazadores furtivos. Problema que ha sido permanente a lo largo de la historia, pues eran presa fácil cuando acudían o se marchaban del palomar.

- En ocasiones las palomas han desaparecido casi inexplicablemente de un pueblo, debido a la suelta de palomos ladrones, hábilmente adiestrados para que llamen o " conquisten" a las palomas de algún palomar o pueblo y se las lleven al lugar que sus dueños les marquen. 


De cara al futuro, la recuperación de los palomares tradicionales es una idea interesante para evitar la pérdida completa de este patrimonio cultural, muestra no solo de una típica arquitectura popular sino de la herencia cultural e histórica que representa. Como dijo Miguel Delibes, "el palomar rústico de Castilla, … no sólo decora y amuebla el paisaje: lo calienta. Es una referencia en la inmensidad desolada del páramo".



La cría de las palomas en la actualidad, quizás no aporte valor económico, pero si podría suponer un aumento de la biodiversidad en un ecosistema como el actual, tan degradado por el sistema de cultivo moderno. De cualquier forma los palomares deben ser considerados parte de nuestro pasado. Parte de aquella economía de subsistencia y de sociedad rural de la que procedemos. Y dignos de ser conservados y preparados como atractivo turístico, didáctico y ambiental.








8 comentarios:

  1. Enhorabuena por el artículo, eres un crack

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  2. Muy interesante, a ver si funciona, si no ya le daremos otro utilidad nosotros.

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  3. Hola, leo ahora este artículo y me ha gustado mucho. Soy Carlos Guzman Mataix y hago fotos de paloamres desde hace 10 años conjuntamente con Jesús Molina Hernando. Precisamente éste último sábado hicimos fotos por Languilla y Aldealengua.. En Segovia hay unos palomares muy singulares. Me gustaría contactar con vosotros. Mi correo electrónico es: cguzma1@yahoo.es . Están a vuestra disposición numerosoa fotos en cartón pluma 60X40 por si queréis hacer alguna exposición que os las dejamos de una manera desinteresada. La segunda foto en el que aparecen dos paloamres y árboles la hice en Villarramiel(Palencia). Un saludo

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    1. Las fotos de Carlos y de Jesús son maravillosas, buscan el palomar perfecto con la luz perfecta y solo puedo decir que lo consiguen en cada una de sus fotos.

      Abrazote utópico, Irma.-

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  4. Gracias por tu amable comentario. Te mandamos un email. Saludos

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  5. Hola. Vengo de pasar el fin de semana en un pueblo de la zona de Valencia de Don Juan, en León, y el perfil de estas edificaciones me ha llamado la atención, y he tenido curiosidad por saber algo de ellas, que he aprendido con estos comentarios. Yo soy de Asturias, y no los tenemos, y creo que es una pena verlos perderse. Un saludo.

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    1. En Asturias hay algún palomar de piedra y los poquitos que he visto muy bien conservados, ahora no recuerdo en que pueblo era.

      Nosotros estamos haciendo el inventario de palomares tradicionales de la provincia de León, de un modo altruista y utópico, bueno ya casi podemos decir que el inventario está terminado, tratamos de concienciar a la gente que hay que restaurarlos para no perder estas joyas para siempre.

      Pero para poder salvar nuestro patrimonio, en este caso los palomares, primero debemos saber donde están y como están.

      Abrazote utópico, Irma.-

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