Romances de Ciego

Los Romances de Ciego eran composiciones en verso. Los ciegos y tullidos, los recitaban  en los mercados, calles y plazas. La gente se paraba a escuchar las historias de crímenes, celos y venganzas. 


La gente las llamaba "coplas", y los ciegos las recitaban para ganarse la vida acompañados de un lazarillo. Lo interpretaban a viva voz  y también vendían el texto, impreso en unos pliegos con ilustraciones, llamados "pliegos de cordel" por estar doblados y atados con un cordel. El pliego de cordel más antiguo que se conserva en España data de 1482,

Los pliegos se ponían a la venta tambien en los mercados, colgados de una cuerda y cogidos con un trozo de caña a modo de pinza para evitar que se los llevara el viento,  el ciego extendía un pliego en la pared para que la gente viera las ilustraciones de lo que estaba recitando y a veces se acompañaba al mismo tiempo con la música de una zanfona


pliego de cordel extendido

 

El ciego se colocaba en un lugar concurrido y  primero llamaba al público para que prestara atención e invocaba a la Virgen o los Santos para que le ayudara a hacerlo bien. Con ello daba tiempo a que el espectador distraído se acercara al grupo. Empezaba diciendo por ejemplo:

."Hombres, mujeres y niños, mendigos y caballeros,

paisanos y militares, carcamales y mancebos.

El que ya no peina canas, porque se quedó sin pelo,
y el que el tupé se compone,  con bandolina y ungüento..."
 

pliego de cordel
O también:
                     Campesinos de esta tierra, buenas gentes de este pueblo,
Venid a oír el romance que canta este pobre ciego.

Óiganle los menestrales, hacendados, jornaleros,
Matasanos, boticarios, justicias y picapleitos.

Escúchenle curtidores, rapabarbas, carpinteros,
Sochantres, afiladores, alguaciles y maestros;

Capadores, trujimanes, prestamistas, bodegueros,
Feriantes y matarifes, recaudadores de impuestos,

Espadones y bonetes, chupatintas y carteros,
Destripaterrones, cómicos, sastres y picapedreros.

Lazarillos, asesores, adláteres de consejo,
Secretarios, raboalcaldes y demás mamandurrieros;

Vengan también los parados, cesantes de cualquier Cuerpo,
Doctores sin beneficio y licenciados sin sueldo,

Funcionarios de pasillo y oficiales sin empleo,
Que con ser la plaza grande no cabrán todos adentro,

y escuchen con atención, que empieza el romance luego.... “

ciego con la zanfona y lazarillo


Luego venía la historia. A pesar de que son historias de violencia o venganza  , procuran ser para el espectador una "escuela de buenas costumbres". hablaban de asuntos religiosos, históricos, de cautivos, de valientes bandoleros, historias amorosas, o  satíricas... 

También eran narraciones basadas en hechos reales como crímenes, hechos históricos, acontecimientos políticos, etc...Muchos pliegos fueron prohibidos por la Iglesia y figuraron en el Indice de libros prohibidos.

“Pues también algo tengo de ladrón, Pero no soy ladrón,
que serlo encierra, más cobardía que ambición.

Llámenle bandolero generoso;rey de la soledad y la espesura;
brazo de Dios para el menesteroso, y Providencia de la desventura.

Llámenle bandolero, que es lo justo;que él, teniéndolo todo, nada tiene,
y no sigue otra ley que hacer su gusto;mas, con nobleza, 

sin negar que viene,arrogante y sereno,
a dar su sangre o a tomar lo ajeno…”


Si la narración era larga, para evitar que se le marchara la clientela, hacían intermedios que a veces aprovechaban para vender medicinas, cartas, o el típico Calendario Zaragozano, (que era un almanaque con la previsión meteorológica para todo el año, santoral completo y las ferias y mercados de España).

y anunciaban la continuación de la siguiente manera,

"Fin de la segunda parte, éstas dos no pintan nada,
la tercera es la que vale..."



zanfona
El final era generalmente breve. El autor pide perdón a su auditorio por las faltas cometidas y solicita a los oyentes que muestren su agrado con una colaboración monetaria o la compra del pliego que tiene impreso el romance:


"Y aquí se acaba el romance, que en el pliego escrito está,
sólo dos céntimos cuesta, a quien lo quiera llevar".


La costumbre  se mantuvo en España desde le siglo XVI hasta el XIX. Los pliegos de cordel eran como el periódico de sucesos, muy baratos, para leer  y tirar, Los niños también los leían por las ilustraciones. Lentamente, ya a finales del s. XIX, los pliegos de cordel desaparecieron por  la prohibición de los gobiernos, la evolución de la sociedad y , sobre todo, por la aparición de la prensa,  barata y amarilla que le arrebatará en buena parte la clientela.


un ejemplo de pliego de cordel del siglo XIX. 

Una encantadora joven
Una encantadora joven, sostenía relación,
con un mozo postinero, que adoraba con pasión.

Al conseguir sus favores, viendo que encinta quedó,
trataron de casamiento, pero aquel infame huyó.

Ella, muy apurada por esto se quedó,
llorando desconsolada, porque la honra perdió.

Y la pobre decía:- Que triste porvenir,
qué dirá de mí la gente, yo de vergüenza voy a morir.

Al cabo de poco tiempo, luz a un niño hermoso dio,
y cogiéndole en sus brazos, al monte se lo llevó.

Lo ha dejado en un barranco, envuelto en pobre pañal,
ocultando su deshonra, esta madre criminal.

Pero al siguiente día, un pastor que pasó,
por aquellas cercanías, a un niño llorar oyó.

Al irlo a dar auxilio, emocionado vio,
que era un recién nacido; y a su mujer  lo llevó.

Le ponen en la parroquial, llenos de gozo los dos,

bautizando al pobre niño, que en sus brazos puso Dios.

El niño llegó a ser mozo,y los padres con dulzura,
le dicen si estudiar quiere, para carrera de cura.

Le dieron el estudio, logrando su intención,
y al cumplir veintidós años, llegó a ser cura en la población.

Al cabo de poco tiempo,en la iglesia penetró,
tristemente, una señora, y al confesor se acercó.

Se arrodilló en el momento,y el padre le preguntó:
 -Dígame usted sus pecados, para que la absuelva Dios.

-Padre, tengo una pena, pues hice yo un gran mal
y mi conciencia me dice, que he sido una criminal.

Hace veintidós años, un hijo abandoné,
no sé si es vivo o es muerto, sobre un barranco lo dejé.

Quedó el padre, trastornado, sin aliento y sin color
al oír lo confesado, creyó morir de dolor.

- Usted debe ser mi madre, por lo que me explica usted,
quiso Dios que yo encontrara, la, madre que me dio el ser.

- Hijo de mis entrañas, hijo de mi corazón,
por ocultar mi deshonra, hice yo tan mala acción.

- Madre, yo la perdono, porque comprendo yo,
que la culpa no fue suya, sino del hombre que la perdió.
Una encantadora joven
Una encantadora jovensostenía relacióncon un mozo postineroque adoraba con pasión.Al conseguir sus favores,viendo que en cinta quedótrataron de casamiento,pero aquel infame huyó.Ella, muy apuradapor esto se quedóllorando desconsoladaporque la honra perdió.Y la pobre decía:- Que triste porvenir,qué dirá de mí la gente,yo de vergüenza voy a morir.Al cabo de poco tiempoluz a un niño hermoso dio,que cogiéndole en sus brazos,al monte se lo llevó.Lo ha dejado en un barrancoenvuelto en pobre pañal,ocultando su deshonraesta madre criminal.Pero al siguiente díaun pastor que pasópor aquellas cercaníasa un niño llorar oyó.Al irlo a dar auxilio,emocionado vioque era un recién nacido;para su casa se lo llevó.Le ponen en la parroquiallenos de gozo los dos,bautizando al pobre niñoque en sus brazos puso Dios.

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