Mariquita (Coccinellidae)




A mucha gente le gustan las mariquitas por su color y sus puntos negros. Sin embargo, a los agricultores les gustan por su apetito. La mayoría de las mariquitas comen con voracidad insectos que se alimentan de plantas, como los pulgones, por lo que ayudan a proteger las cosechas. Las mariquitas dejan cientos de huevos en las colonias de pulgones y otros insectos parecidos. Cuando eclosionan, las larvas comienzan a alimentarse rápidamente. Hacia el final de su vida (entre tres y seis semanas) han podido consumir 5.000 pulgones. Las mariquitas son muy apreciadas ya que son depredadoras naturales de los áfidos (pulgones), cocos, pulgas, ácaros y cochinilla, que son plagas para la agricultura. Una mariquita adulta se estima que puede consumir más de mil de estos animales durante el verano y si tenemos en cuenta que una hembra puede tener más de un millón de crías nos daremos cuenta de por qué son considerados como insecticidas naturales. En muchos lugares del mundo se utilizan para lo que se conoce como control biológico de las plagas; es decir, estas eliminan los animales perjudiciales para la agricultura utilizando sus enemigos naturales, en lugar de utilizar productos químicos.

Los coccinélidos (Coccinellidae) son una familia de insectos coleópteros de la superfamilia Cucujoidea. Reciben diferentes nombres vulgares según el lugar. Los coccinélidos se encuentran por todo el mundo, con más de 4500 especies descritas, son cosmopolitas. Habitan sobre las hojas de diferentes especies vegetales donde encuentran su alimento.

Son insectos pequeños, con un tamaño reducido que va de 5 a 8 milimetros. De forma redondeada u oval, brillantes, suelen ser de vivos colores, con manchas negras sobre un fondo naranja, amarillo o rojo, en forma de puntos o rayas (no es un caparazón sino gruesas alas transformadas, llamadas élitros, que protegen las alas funcionales para el vuelo, el segundo par). Algunas especies son peludas. Su cabeza, antenas y patas son negros. Las extremidades cortas. Dado que son útiles, coloridos e inofensivos para los humanos, son insectos vistos tradicionalmente con simpatía e incluso se les considera en algunos lugares signo de buena suerte, y que el matarlas se toma como un presagio de mala suerte.

Su colorido y sus puntos sirven para mantener alejados a los depredadores. Pueden segregar un fluido por las articulaciones de las patas de sabor muy desagradable. Su colorido puede servir de recordatorio para los animales que han tratado de comer mariquitas antes, parece decir “mi sabor es asqueroso”. Si una mariquita se siente amenazada puede hacerse la muerta y segregar esta desagradable sustancia para protegerse. Su depredador natural son los pájaros, pero su desagradable sabor las preserva de ser ingeridas.

Ponen los huevos de color amarillo uno por uno o colocados en grupos o ristras sobre las hojas. Después de una semana, de los huevos salen las larvas que tienen seis patas, y gran movilidad. Suelen ser espinosas o verrugosas, de color negro con minúsculas manchas blancas y anaranjadas, aunque hay una gran variedad en los colores según la especie. Estas larvas mudan tres veces antes de convertirse en pupas. Las pupas se adhieren a las hojas, tallos o rocas, y son de un color anaranjado y negro. Y pueden confundirse con excrementos de aves. De estas emerge un adulto de color amarillo sin tener aun definidos los colores característicos del adulto; pero los mismos aparecen en unas pocas horas.






4 comentarios:

  1. He oído que se crían y se venden en España para los cultivos, por ejemplo en los invernaderos de Almería. Muy útiles estas pequeñas bestezuelas.

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    1. Tenemos suerte que en Vellosillo tenemos bastantes, lo que es un síntoma muy bueno sobre el estado del medioambiente en el pueblo y un suerte para los que tenemos huerta.

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  2. es curioso como desarrollamos vínculos positivos con los animales que ayudan al ser humano en sus diferentes actividades. no conozco a nadie a quien no le gusten las mariquitas :-)

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    1. El ser humano consiguió sobrevivir y prosperar gracias a esas conexiones que fue capaz de crear con otros organismos vivos, algo que hemos casi perdido con el desarrollo de la sociedad industrial en el siglo XX.

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