Los lobos de Somosierra


Lobo ibérico

Hasta la década de 1.920, en los inviernos fríos y largos, bajaban los lobos por las laderas de Somosierra hasta alcanzar los campos de Vellosillo para intentar cazar corderos o potros para alimentarse. Algunas noches gélidas del invierno se escuchaba los lances a vida o muerte desde las casas del pueblo. La manada de lobos estaba atacando a las yeguas que vivían en estado semi-salvaje en el Espinar. Escuchaban los relinchos de las yeguas protegiendo a sus potros formando un círculo alrededor de la zarza principal del prado, lugar donde dormían y se protegían, y, los aullidos de los lobos, cuando la manada se desplegaba en formación de ataque para romper la línea de defensa formada por las grupas de las yeguas intentando cocearles. Un sentimiento de angustia se esparcía por Vellosillo, ante la lucha por la supervivencia de los animales de las familias del pueblo. 

Hasta los años 50 continuaron bajando los lobos en esas duras noches invernales hasta Mansilla y Duruelo, sin volver a ser sentidos en Vellosillo. En los años 60 desaparecieron los últimos ejemplares en la sierra.

En 2.008 se produjeron los primeros avistamientos de lobos en Somosierra, tras más de cuarenta años. Ganaderos, ecologistas y agentes forestales comienzan a avistar y escuchar el aullido de varios grupos de lobos en Somosierra. El 'canis lupus' o lobo ibérico ha conseguido consolidar desde hace varios años su presencia en Castilla y León desde uno de los últimos reductos, en los que pudo sobrevivir a su pasada etapa en peligro de extinción, la sierra de la Culebra de Zamora. 

Se tiene constancia que hay dos grupos pululando entre Segovia, Madrid y Guadalajara que pasan por Somosierra aunque no están asentados. Es posible que, en unos años, puedan recolonizar la zona de la sierra del Rincón, el Atazar y Montejo.

No obstante, los biólogos consideran que la región carece de animales salvajes o de pastoreo suficientes y susceptibles de ser depredados por el lobo. Su alimento suele ser corzos o jabalíes, aunque si tiene hambre puede cazar ovejas o vacas, incluso, en una situación muy desesperada, seres humanos. Tampoco es difícil que se habitúe a los recursos del propio hábitat. Así, no es difícil ver merodear a algún lobo por un estercolero o cazar topillos en los últimos tiempos en Castilla y León.

Lobo ibérico en un ratrojo
Ecologistas en Acción confirmó que existen movimientos de estos depredadores por la sierra nordeste de la región en Somosierra, aunque no esté contabilizado su número. Esta organización ha solicitado a la Comunidad de Madrid, ante la ausencia de un estudio científico que permita controlar su situación y reproducción, que elabore una normativa específica que contemple medidas de protección de esta especie para facilitar la conservación y recuperación de su hábitat y "compruebe qué está ocurriendo"..

En toda Europa el lobo cuenta con protección plena. Entre Zamora y Galicia, donde proceden los ejemplares que llegan a Somosierra, viven entre 1.500 y 2.000 ejemplares, y es Asturias donde la especie está experimentando un auge más importante, ya que en esta comunidad está prohibida la caza.





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