22 de julio de 2021

Construcción con piedra seca

 


1. INTRODUCCIÓN

 

Utilizando la ancestral técnica de construcción con piedra seca, podemos llegar a construir todo tipo de construcciones de piedra en seco como pueden ser los muros de partir, las cabañas, el forrado de minas, a los pozos, a los hornos de cal y muchos otros elementos y construcciones del ámbito rural, dadas las grandes posibilidades que nos muestra este elemento como única materia prima empleada. La importancia excede el alcance de estas aplicaciones dentro de los límites de la arquitectura mediterránea.

La piedra seca es el nombre que adopta un tipo de arquitectura tradicional popular donde la piedra se utiliza en seco, es decir, sin ningún tipo de mortero, argamasa o material de unión entre las diferentes piezas. En este tipo de arquitectura las piezas se van encajando por su propio peso, presentando tipologías constructivas muy diversas. La construcción en piedra seca es un método sencillo y relativamente rápido, basado en materiales locales, a menudo piedras de rechazo de los mismos campos de cultivo, y se realiza fundamentalmente a mano. Su impermeabilidad permite un cobijo inmejorable y la mayoría de construcciones son tan resistentes y perdurables que los requerimientos de mantenimiento son mínimos. Esto ha permitido un aprovechamiento racional de los recursos de cada territorio y su integración en el paisaje.

La piedra seca es uno de los principales elementos estructurantes de los paisajes rurales de la cuenca mediterránea, así como también de muchos rincones del planeta, y constituye un testimonio de una actividad humana ancestral que ha modelado -y modela- un tipo determinado de paisaje: el paisaje de la piedra seca. A los paisajes de la piedra seca en conjunto y a la arquitectura de la piedra seca en particular, se le atribuyen todos los valores estéticos, históricos, simbólicos y ecológicos que van más allá de su función práctica original.

El patrimonio de la piedra seca ha ido disminuyendo en las últimas décadas con el progresivo abandono de la actividad agrícola y ganadera y con la modernización del sector, que considera que los tradicionales bancales ya no son aptos para una producción mecanizada.

La construcción con piedra seca se basa en unos principios y unas técnicas sencillas, pero que hay que seguir al pie de la letra para que los elementos que hacemos sean efectivos y funcionen correctamente; como drenaje de la lluvia y retención de tierras en el caso de los muros de bancales y márgenes o como cobijo y consistencia estructural en el caso de las cabañas.

Cada tipo de piedra conlleva un estilo y una manera de construir, así encontramos bastantes elementos constructivos diferentes hechos con pizarras y con piedra caliza, o incluso con areniscas o rocas graníticas o volcánicas. Hay que añadir que cada marger o bancalero (nombre que se da al artesano de la piedra en seco) tiene su arte y lo hace a su manera, bien aprendida o bien por tradición.

 

2. ELEMENTOS ARQUITECTÓNICOS

 

2.1. Elementos de linde y sustentación

 

A lo largo de la historia, muchas generaciones han extraído de los que acababan siendo campos de cultivo las piedras que impedían la arada y el correcto crecimiento de las semillas. Estas piedras han servido para construir los márgenes de despedregar y los muros de piedra seca, que protegen y limitan los campos y, en algunos casos, también las propiedades.

Márgenes

Los márgenes o muros de piedra seca ataluzan las pendientes conformando los bancales o terrazas y consiguiendo así ganar terreno cultivable donde antes la pendiente lo impedía. Estas construcciones permiten frenar la escorrentía del agua de lluvia, así como retener la humedad y prevenir la erosión. Los márgenes son el elemento más sencillo y al mismo tiempo el patrimonio más común de la piedra seca.

Márgenes de despedregar

Despedregar constituyó durante varias generaciones un trabajo que llenaba las horas muertas y se traducía a menudo en la construcción de márgenes y paredes. De esta manera se convertían los terrenos en cultivables y se cumplía a la vez con una triple función: dividir la propiedad, almacenar la rocalla y, en terrenos inclinados, prefigurar los bancales o escalonamientos que a continuación se llenaban con tierra y se convertían en cultivo. En lugares con predominio de la arquitectura de la falsa cúpula, la existencia de la cabaña o barraca también respondía a esta necesidad de desabastecer el campo de piedra.

 

2.2. Elementos de apoyo a la actividad agrícola y ganadera

 

Cobertizos y refugios

Corresponden a construcciones que hacían la función de cobertizo de utensilios y lugar de descanso. La utilizaban los agricultores cuando los trabajos del campo requerían permanecer más tiempo y para protegerse de las tormentas cuando las fincas estaban lejos del núcleo urbano. Si las dimensiones lo permitían se utilizaban también como lugar de descanso para los animales de tiro. Con la irrupción de los tractores y los coches, estas construcciones han ido perdiendo la función original. Por otra parte, los bordes de las cabañas y barracas suelen ser el espacio de la finca elegido para ubicar los diversos árboles de sombra que, por su mayor tamaño, se han convertido en referentes de un paisaje dominado por coberturas vegetales de poca altura.

Barracas de viña

Se trata del tipo de construcción más común en el Mediterráneo. En Cataluña, lo encontramos en las comarcas centrales, en el Camp de Tarragona y en todo el litoral en gran parte. Probablemente la técnica para construirlas, el sistema de aproximación de hiladas, sea muy antigua. La técnica consiste en ir sobreponiendo las piedras horizontalmente sin pulir, aplanadas, bien emparejadas entre sí y con una ligera pendiente. La hilada superior se decanta hacia el interior, formando anillos de piedra de radio decreciente hasta la cúpula, que se cierra con una o varias losas. A veces, encima también se pone una capa de tierra y arcilla e incluso fijadores vegetales, como los lirios (Iris germanica).

Proceso constructivo del techo de cabaña

 Cabañas de bóveda

Son construcciones realizadas fundamentalmente a lo largo del siglo XIX en la zona de Les Garrigues, Urgell, Segarra y Terra Alta. Normalmente están hechas sobre terreno en pendiente con hiladas consecutivas de sillares formando un arco de medio punto y con la fachada incorporada una vez concluida la bóveda. Una vez hecha la estructura, se añadía tierra natural encima para impermeabilizarla. En planta suelen tener entre 15 y 35 m² de superficie, y una única puerta -ocasionalmente con un respirador encima- y sin ventana.

 
Proceso constructivo de cúpula – troncocónica – semiesférica – bóveda de cañón

Grutas con muro

 
Ejemplo de cabaña en las Hoces del río Duratón

Por cueva con muro entendemos las cuevas naturales que se habían habilitado como estancia con el levantamiento de una pared de piedra seca por la parte exterior que presentaba un acceso y normalmente una salida de humos. En algunas zonas, encontramos grutas con muros de una gran superficie que hacían la función de corral para el ganado.

Cabañas de teja

Llamamos cabaña de teja a las construcciones de planta cuadrada o rectangular de pared de piedra seca y cubierta de teja árabe a una o dos aguas. Su tamaño, aperturas, distribución y otras características son muy variables. Después de los márgenes, son el elemento de piedra seca más común construido en torno al litoral peninsular entre finales del siglo XIX y primeros de los años cincuenta del siglo XX, época a partir de la cual comienzan a utilizarse materiales cerámicos.

Refugios o cortavientos

Se trata de construcciones sencillas pensadas para protegerse del viento, formadas por una pared simple de piedra seca. Presentan formas diversas -circulares, de herradura, cuadrados, rectangulares- generalmente con la entrada orientada al lado contrario de donde sopla el viento dominante. Podemos encontrar aislados o adosados ​​como una prolongación de la pared exterior de una cabaña o barraca.

 

2.3. Elementos de piedra seca para almacenar agua

 

En la cuenca mediterránea, con una pluviometría irregular y más bien escasa, es fundamental la disponibilidad de agua sobre todo para las personas, el ganado y las huertas. La piedra seca se convierte de nuevo en el método empleado para la construcción de balsas o construcciones similares para aprovechar el agua de la lluvia.

Balsas

La balsa es un depósito rudimentario emplazado al aire libre y sin cubrir. Son de base plana circular con pared lateral en piedra seca, aunque en algunos casos (probablemente más recientes) la forma es cuadrada o rectangular. El sustrato de la base solía ser de arcilla, material casi impermeable. Normalmente tenían un acceso interior mediante una escalera. Las escaleras servían para ir a buscar el nivel del agua cuando éste era más bajo y para proceder a la periódica limpieza de su fondo, donde iban a parar la suciedad e impurezas que el agua arrastraba. Para evitar la entrada de animales se alzaba la pared alrededor de la balsa y, en algún caso, se cubría con falsa cúpula.

Cisternas

Las cisternas son un depósito más reducido, avanzado y artificioso, constituido por una balsa enterrada de base cuadrada o rectangular, cubierta y coronada por una especie de cabina, cerrada con una pequeña puerta metálica o de madera, en la que una persona puede acercarse para recoger el agua del interior con un cubo. En las cisternas la balsa interior está excavada en el terreno o bien aprovecha una concavidad natural de la roca o un vaciado hecho expresamente para este fin. El surtidor o cabina, parecida a la parte exterior de un pozo, presenta formas y técnicas muy diferentes que van desde una sencilla construcción de base cuadrada o rectangular en obra cerámica hasta una planta cilíndrica levantada en falsa cúpula, pasando por la planta troncocónica cubierta con losas y arcilla, entre otros. Prevé dos orificios: uno para la entrada del agua que se recoge en el exterior sobre la roca u otra superficie lisa y otro como rebosadero.

Hoyos

Los hoyos son un tercer tipo de depósito bastante más singular. Tienen forma normalmente rectangular y están excavados en la roca. Siempre se localizan en la parte baja de una superficie rocosa, más o menos amplia, surcada por unos canales arados sobre la piedra que vierten al depósito. Para evitar la evapotranspiración y la intrusión de animales se las cubría con una tapa metálica o de madera.

2.4. Otros elementos arquitectónicos

 

Es importante tener en cuenta que a lo largo de los tiempos han existido otros elementos realizados con piedra seca, no menos importantes que los que hemos nombrado en esta recopilación y que aún hoy en día forman parte de nuestro testimonio en el territorio.

Caminos empedrados, puentes de piedra, esculturas megalíticas, recintos, observatorios astronómicos, construcciones antisísmicas, menhires, dólmenes … son varios los ejemplos, en el uso de la piedra, que forman parte de nuestro entorno. Estos han sido primordiales y en muchos casos imprescindibles para el desarrollo de la actividad humana como motor económico, social y cultural.

Subrayemos los más característicos:

Hornos de cal

Un horno de cal o horno de piedra es un horno para obtener cal viva (óxido de calcio) utilizando piedra caliza (carbonato de calcio).

En primer lugar, se elegía un terreno con una pendiente considerable y con abundancia de piedras y leña. A continuación, se hace un hoyo en el suelo de unos dos metros de profundidad y cuatro metros de diámetro que determina su capacidad. Seguidamente se construía la caja que era una pared de piedra en seco con las juntas hechas de arcilla que constituía la olla. Después, se dejaba una abertura llamada portada entre 1,5 y 2 metros aproximadamente; además se reforzaba con dos troncos cruzados que se llamaban tafarres por donde se introducía la leña y la piedra. Finalmente, en la parte posterior se colocaba una piedra plana que se llamaba enfonadora.

 
Horno de cal

Los hornos se alquilaban a los grupos de caleros que extraían la piedra, la cocían y más tarde la vendían entera o terminada en cal. El proceso de producción de una hornada podía durar entre un mes y mes y medio de trabajo. También, a veces era el mismo propietario quien contrataba un grupo de hombres que le ayudaran para producir una partida de cal.

La producción de cal tuvo una cierta importancia hasta mediados del siglo XX, como lo demuestra la existencia de muchas ollas u hornos en todo el territorio. De esta antigua actividad, tan extendida en nuestras montañas, solo resta el mudo testigo de aquellos hornos que en la actualidad están medio en ruinas y tapados por la vegetación.

Hornos de yeso

Así como todos los hornos de cal se parecen, de hornos de yeso hay de muchos tipos: abiertos, cerrados, redondos, cuadrados, pequeños, grandes … y seguro que todos servían para hacer su función: cocer el yeso.

Como la temperatura de cocción de la piedra de yeso se produce a temperatura baja, a partir de 200ºC, cocer el yeso es más fácil que cocer cal o ladrillos, que necesitan llegar a 1.000ºC.

Todos los hornos se construían en una pendiente y más o menos excavados en el terreno, de modo que, por la parte baja se accedía a la fogata y por la parte de arriba a la carga.

Pozos de hielo

Antes de que hubiera fábricas de hielo, almacenamiento y distribución de hielo llegó a ser un negocio importante que involucraba una parte significativa de la población rural.

La nevera, casa de nieve, pozo de hielo, pozo de nieve, o cava es aquella construcción hecha agujereando el suelo en las zonas donde nieva durante el invierno. Estos hoyos, de planta a menudo rectangular, pero con tendencia elíptica, se realizan con el propósito de llenarlos de nieve o hielo después de las nevadas, a fin de disponer de ellos durante el resto del año.

Esta construcción es toda de piedra en seco para conservar la nieve el mayor tiempo posible y para evitar que la formación de agua por fusión afecte el hielo ya que con la piedra seca, el agua podía salir. Estas casas de nieve siempre estaban cubiertas e incluían un porche o una vivienda para los neveros, algunas paredes y caminos de acceso. Los caminos de neveros son caminos de herradura empedrados. 

 

3. LA TÉCNICA DE LA PIEDRA SECA

 

3.1. MATERIAL

 

La piedra se encuentra predominantemente en zonas de montaña. Los principales tipos de piedra que se utilizan para la construcción se dividen en tres categorías geológicas.

  1. Rocas ígneas: normalmente cristalinas, formadas por el enfriamiento del magma fundido expulsado a través de las grietas de la corteza durante las erupciones volcánicas. Por este motivo no contienen fósiles ni tornillos. Los ejemplos más claros son el granito y las piedras volcánicas.
  2. Rocas sedimentarias: normalmente se encuentran en estratos, formadas por la desintegración y descomposición de las rocas ígneas debido a la intemperie (agua, viento o hielo) o por la acumulación de origen orgánico. Los ejemplos más comunes son el gres y la piedra caliza.
  3. Rocas metamórficas: son rocas ígneas o sedimentarias transformadas estructuralmente como consecuencia de altas temperaturas y elevadas presiones. Los ejemplos más comunes son las pizarras (derivadas de la arcilla), la cuarcita (del gres) y el mármol (de la piedra caliza).

La extracción se puede hacer con herramientas sencillas como perforadoras, cuñas y macetas. Pero es necesario un conocimiento mínimo para realizar cortes precisos. Las rocas duras como el granito necesitan una maquinaria más sofisticada.

3.2. VENTAJAS

  • Disponible en abundancia y bajos costos de extracción.
  • La mayoría son muy resistentes y duraderos: el mantenimiento es mínimo.
  • Contienen una alta impermeabilidad.
  • Si bien no aísla térmicamente, en zonas áridas o montañosas protege generosamente del calor y el viento, al mismo tiempo que es un muy buen acumulador de la temperatura.

3.3. INCONVENIENTES

La contaminación atmosférica en zonas urbanas puede deteriorar la piedra caliza. Si los compuestos de azufre disueltos en agua de lluvia son altos, reaccionan con el carbonato erosionándola. En zonas de alta contaminación es recomendable prescindir de este tipo de piedra.

Al borde del mar la espuma de las olas y la sal marina puede causar eflorescencia y agrietado. Se puede evitar este deterioro con un mantenimiento mínimo mediante la limpieza de la superficie con una esponja húmeda o con agua dulce a presión.

La congelación de agua estancada puede agrietar algunas piedras. El gres y la caliza pueden sufrir si los cambios de humedad son muy bruscos. Un correcto diseño debe permitir una fácil evacuación del agua por derrame o evaporación.

Los movimientos sísmicos pueden causar problemas ya que se trata de un material nada flexible. Un correcto diseño de los extremos y esquinas sólidas evitará graves problemas. En zonas sísmicas se evitará la construcción de arcos.

Los tipos de piedra utilizado para las diversas construcciones, son las que disponemos más cerca.

3.5. HERRAMIENTAS

Las herramientas genéricas para la extracción o rotura de la piedra, de preparación del terreno, de curtido de la piedra, de desplazamiento o de palancas, de nivelación y trazado de márgenes son las siguientes:

De izquierda a derecha :

3.6. REGLAS DE CONSTRUCCIÓN

Para la realización de los diferentes elementos de piedra seca hay que tener presentes diferentes normas de construcción para garantizar la estabilidad estructural de los muros.

4. LA PIEDRA SECA COMO RECURSO EN LA ACTUALIDAD

 

La conservación del patrimonio material e inmaterial de la piedra seca constituye un fenómeno que despierta un gran movimiento social animado por el amor a la cultura. Un vínculo emocional establecido con la memoria colectiva que nos conecta con el pasado y de donde nace el compromiso para hacer pervivir el legado y entregarlo a la generación siguiente. Siendo éste un aspecto clave, básico, no es el único. Algunas de las razones por las que se hicieron terrazas en las laderas de las montañas son totalmente vigentes hoy en día:

  • Mejora de los suelos agrícolas: Se puede afirmar que la mejor manera de conseguir superficies planas aptas para el cultivo salvando pendientes, optimizando el espacio y sumando espesores donde enterrar raíces es mediante una pared de piedra seca.
  • Apoyo para la viña y otros cultivos de secano: La técnica de la piedra seca llega a nuestros días vinculada a las viñas tradicionales y al carácter propio que hoy todas las bodegas se afanan por identificar, conservar y divulgar como rasgo diferenciador de sus productos en el competitivo mercado de los vinos de calidad.
  • Mitigación de catástrofes naturales: Se puede llegar a la conclusión de que el paisaje modelado por la piedra seca ofrece ventajas evidentes en la prevención de riesgos naturales, pero hay una alianza con la agricultura que cuida del buen estado de las infraestructuras que gestionan suelos e hidrografía en las laderas con terrazas.
  • Valores para la biodiversidad y la agricultura sostenible: Las paredes normalmente se hacen con la misma piedra del suelo de donde se levantan, son elementos propios del paisaje donde alteramos de alguna manera las dinámicas físicas, pero de ninguna manera se altera la química del paraje, y esto es importante a la hora de gestionar entornos en claves sostenibles y de respeto a la naturaleza. Las paredes de piedra seca son un refugio de vida para la flora y la fauna con una biodiversidad extraordinaria y contribuyen a un ecosistema equilibrado óptimo para el desarrollo de la agricultura sostenible.
  • Utilización en la bioconstrucción: Uno de los retos a los que la arquitectura y el paisajismo han tenido que responder es la reducción de la huella de carbono de las construcciones en el momento de hacerlas y durante su vida útil. Reducir el gasto energético y ofrecer entornos agradables, orgánicos y saludables como viviendas o como entornos públicos. Sabemos que la piedra es un material noble que regula la temperatura de una manera óptima, sobre todo si se juega con una buena orientación, ayuda a la gestión del agua y aporta un valor estético innegable a las construcciones.
  • Potenciación de los valores estéticos y paisajísticos: El principio fundamental del land art consiste en alterar, con un sentido artístico, el paisaje, para producir el máximo de efectos y sensaciones al observador que se enfrenta a un paisaje determinado. El arte contemporáneo reconoce el valor simbólico de la piedra seca y explora sensaciones que se captan, pero no es capaz de verbalizar. Artistas como Nils Udo o Andy Goldsworthy, conocidos internacionalmente por el hecho de trabajar con elementos de la naturaleza como inspiración y materia prima, ejemplifican, de manera precisa, el vínculo entre piedra seca, paisaje y arte.

Dinámicas del sector de la piedra seca

Esquema de sinergias del sector de la piedra seca:

El esquema de sinergias propuesto es el resultado de trazar las relaciones entre varios proyectos realizados con piedra seca, y nos permite dibujar y proponer unas dinámicas que podrían articular el sector de la piedra seca como motor de desarrollo y en el que las administraciones públicas tienen un papel clave.

La piedra seca es un recurso inagotable, sostenible, sin ningún impacto negativo y que puede contribuir a responder a los retos planteados por el cambio climático. Además, tiene todas las características para ser reconocida como una gran aliada entre las técnicas recogidas por las llamadas Soluciones Basadas en la Naturaleza (NBS, Nature-Based Solutions) que propone la UE dentro de la agenda de I + D (investigación y desarrollo) del programa Horizonte 2020.

Conviene que estos valores se reconozcan y se incorporen dentro del catálogo de recursos al que recurren las administraciones públicas cuando licitan obra pública y al mismo tiempo hay una gran necesidad de disponer de manuales y códigos técnicos para la aplicación de la técnica a diferentes usos, así como una regulación que clarifique, codifique e impulse la calificación profesional del oficio de marger o bancalero, para garantizar una buena aplicación de la técnica en las construcciones más delicadas o de iniciativa pública.

 

 Publicación original completa

 

 

10 de julio de 2021

La fuerza de la tierra

 


En el huerto, los alimentos surgen de la asociación. Si no me encargo de quitar piedras y limpiar hierbas, no estoy cumpliendo mi parte del acuerdo. Son tareas que puedo realizar gracias a mi pulgar oponible de homínido y a mi capacidad para utilizar herramientas y esparcir abono. Pero no puedo crear un tomate de la nada ni hacer que un bordado de judías crezca en una espaldera, igual que no puedo convertir el plomo en oro. Esa es la responsabilidad y el don de las plantas: animar lo inanimado. Algo que como don, no está nada mal.

La gente me pregunta a menudo qué recomendaría para restaurar la relación perdida entre la gente y la tierra. Mi respuesta es casi siempre la misma: "Planta un huerto". Es bueno para la salud de la tierra y de la gente. Un huerto es un vivero para recuperar vínculos, suelo en el que cultivar el respeto y la reverencia. Y su poder rebasa los límites de la tierra labrada: si estableces una relación con una parcela de tierra, esa relación se convierte en semilla.

En un huerto siempre está sucediendo algo esencial. Una persona incapaz de decir "te quiero" en voz alta puede decirlo con semillas. Y la tierra le corresponderá, si no con palabras, con un racimo de judías escarlata.

Fragmento de Una treza de hierba sagrada, de Robin Wall Kimmerer

 

 

28 de junio de 2021

Las fotografías de Piedad Isla

 

Piedad Isla (Cervera de Pisuerga, Palencia, 6 de septiembre de 1926 – Madrid, 6 de noviembre de 2009) fue una fotógrafa y etnóloga española que durante toda su carrera documentó la vida de su región, la Montaña Palentina. Con una visión tan profundamente curiosa como documental, consciente de un modo de vida que se transformaba rápidamente e iba abandonando para siempre muchas costumbres, se afanó en retratar profusamente la vida social de su entorno, viajando en una vespa.

Creadora de una obra de extraordinario interés etnográfico y antrológico, es una de las grandes representantes de la fotografía popular española, junto a Luis Escobar y Virgilio Vieitez. Fotógrafa profesional desde el ecuador de los años cincuenta, durante más de dos décadas recorrió por caminos carreteros los pueblos de la montaña palentina, retratando la vida íntima y pública de sus gentes. Alejada de los ambientes que marcaban el oficialismo fotográfico de su época, siempre le movió la intuición y el corazón. Así fue levantando un verdadero retablo iconográfico de su tierra, a través de más de cien mil fotografías sencillas y despojadas, alejadas de toda pretensión. A lo largo de más de treinta años lo retrató todo: agricultores y pastores, mesones, caminos, tiendas, cantamisas, bodas, funerales, matanzas, fiestas y rituales de los habitantes de la montaña.

A partir de los años ochenta alternó su trabajo de fotógrafa con una obsesiva investigación etnográfica, cuyo fruto fue el Museo que lleva su nombre. En los últimos se dedicó a ordenar, catalogar y escanear su archivo fotográfico, gracias al apoyo de la Fundación Piedad Isla. A partir de entonces, su obra comenzó a darse a conocer a través de exposiciones catálogos y reportajes en dominicales de la prensa nacional. “Piedad Isla –ha escrito José María Pérez, PERIDIS-, ha sido el espejo de la memoria de un mundo rural ya desaparecido. La gozosa consecuencia es su obra, un trayecto casi místico, que hunde sus raíces en la tierra, en los dulces y agrestes valles de la montaña palentina”.

Durante más de cuarenta años de trabajo, generó un archivo de cerca de 130.000 instantáneas que en la actualidad se conservan en el Centro de Documentación de la Imagen de la Montaña Palentina (CEDIMPA) y la Fundación creada en su localidad natal. Las imágenes fueron tomadas a partir de principios de la década de los años cincuenta y constituyen una valiosa crónica de la vida de la zona. Como ella misma señaló:
«[...] es el único testimonio que tenemos para enseñar a las nuevas generaciones atrapadas por la telefonía móvil e Internet que los rostros arrugados de los antepasados no respondían al azar, sino que evidenciaban las dificultades de una vida austera, los sacrificios de la gente que no tenía nada, salvo la ilusión de vivir, de tener una meta y un pequeño sueño que cumplir». 












 




27 de junio de 2021

Un viaje entre Civilizaciones, por Gustavo Duch


De Magí me llama la atención su manera de vivir, su manera de pensar y muchos de sus comportamientos; todo está enlazado. Su alimentación, por ejemplo, es diferente a la mayoritaria y no por novedosa, fruto de nuevos estudios nutricionales o por obsesiones dietéticas, al contrario. En la gestión que hace de su huerto se aprecia cómo todo pivota alrededor de dos cultivos, patatas y garbanzos, alimentos que puede conservar durante un año y que serán centrales en una dieta donde el plato principal es la sobriedad, complementada con otros pocos alimentos que para él son “perecederos” y por lo tanto menos “estratégicos”. Ahora mismo, mientras en la mayoría de huertos observamos como el reto es quien cultiva la variedad más hermosa, exótica o sabrosa de tomate para exhibir en un post de cualquier red social, Magí prácticamente solo cultiva y cuida tomates de “penjar”, una variedad que puede mantener en buen estado hasta finales de invierno, colgados en un lugar oscuro y fresco de su casa.

Sí, en su casa hay electricidad, dispone de nevera y congelador donde conservar los alimentos, pero su vida no depende de los enchufes. De hecho gira alrededor del Sol, al que reverencia siguiéndole fielmente durante su órbita diario: despertándose con Él y acabando las tareas cuando el astro se esconde. Aun así, a diferencia nuestra, Magí dispone del tiempo suficiente para dos dedicaciones impensables en nuestra cultura actual, “enraonar” y “badar”. La primera, a la que no encuentro traducción literal en castellano, es sentarse tranquilamente junto a otra o más personas con las que charlar encadenado razonamientos hasta llegar a conclusiones trascendentales que, poco después, ya no serán válidas, lo que permitirá iniciar un nuevo ciclo de diálogo y así seguir “dando vueltas eternamente a un tema” (una de las etimologías del verbo conversar). “Badar”, según el diccionario es “abstraerse, encantarse mirando alguna cosa”. ¿Será que Magí practica un tipo de meditación oriental? No lo sé, pero los buenos ratos que pasa maravillado, en una suerte de estado zen, observando las correrías de los gatos con los que convive o analizando detenidamente el deambular de la niebla, además de ser placeres gratuitos y anticonsumistas, deben tener mucho que ver con su capacidad de vivir serenamente.

Magí suele decir: “No sé en quin dia visc”. El tiempo de los calendarios, y sus estrictos horarios impuestos por la revolución industrial con la apertura de las fábricas y el trabajo en cadena, tampoco ha causado mella en sus ritmos vitales. Es cierto que no dispone de días festivos, pero tampoco hay días laborables en su vida. Si acaso podríamos hablar de rutinas que van variando en función de las estaciones del año. Lo que más le gusta es poder empezar cada día disfrutando del amanecer en el bosque y acto seguido, en primavera, preparar leña; en verano, cargar humus; en otoño, recoger setas; en invierno, arreglar los caminos. Siempre en el bosque, territorio del que forma parte su cuerpo.

Magí vive solo, pero defiende la familia que, para él, somos los vecinos y vecinas de un pueblo de veinte casas. Como miembro de una manada, instintivamente, Magí cuida y comparte de tal forma que te permite comprender aquello tan escandalizador que decía Pasolini respecto a la familia: “La última isla del comunismo primitivo”.

Podría seguir contando más cosas de este amigo que solo tiene quince años más que yo. Podría contar que su vocabulario es muy diferente al mío, con muchas palabras y expresiones que escucho por primera vez “enraonant” con él. A tal extremo que, no exagero, si afirmo que hablando el mismo idioma, el catalán, nuestro lenguaje es diferente. O podría hablar sobre cómo es su relación con la Naturaleza, tan profunda que él mismo no puede explicarla porque no concibe que tenga que explicarse. Simplemente se siente parte de Ella, sin artilugios, sin filosofías, sin razonamientos, es pura espontaneidad, como cualquier otra especie animal, sin más. Podría, pero estoy convencido de que muchas y muchos de ustedes también conocen personas como Magí con los que completar su retrato. Lo que me interesa es ¿cómo definimos a estas personas?

A mi entender, si estas personas viven usando un lenguaje propio, manteniendo una manera característica de agricultura y, por tanto, de alimentación, tienen una relación particular con el tiempo, con la comunidad, con la energía, con las tecnologías…, y, sobre todo, viven en un marco espiritual asociado a la Naturaleza, está claro que debemos expresarnos en clave cultural: son una civilización. Una civilización que podríamos llamar “campesina” y cuyos últimos individuos han logrado sobrevivir y cohabitar con la civilización imperante. Son fácilmente reconocibles.

La civilización campesina es, si acaso, lo más similar a las civilizaciones indígenas presentes aún en muchos territorios donde la vida se entiende y disfruta bajo narrativas absolutamente diferentes a la civilización “del progreso”. Tienen en común reconocer y respetar las normas dictadas por la propia Naturaleza. Por eso, ahora, que más que una época de cambios es un cambio de época –como explican diferentes pueblos de Abya Yala en #Futurosindígenas–, ¿somos conscientes de que, despreciando estas narrativas, no tendremos ninguna pauta para el tránsito civilizatorio que vamos a experimentar?





18 de mayo de 2021

Ruralidad es vida

 

 



Nordesnet: un modelo de gestión de bienes comunes digitales en el Nordeste de Segovia


El Grupo Red Eléctrica colabora en un proyecto pionero comunitario en el Nordeste de Segovia en el que ha puesto la fibra óptica de la red de transporte de electricidad a disposición para facilitar acceso a Internet de ultra alta velocidad a municipios con muy poca población, lo que les confiere poco atractivo comercial para los grandes operadores de telecomunicaciones, informó la compañía.

En concreto, el proyecto permite a los propios vecinos ser propietarios de la infraestructura que dota de conexión de 1.000 megabytes (Mbps) a sus hogares y negocios.

Un 13,4% de las zonas rurales en España todavía no cuenta con acceso a Internet de al menos 30 Mbps de velocidad y un 50,2% carece de cobertura de redes ultra rápidas -más de 100 Mbps-, según el informe de cobertura de banda ancha del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital 2019.

El director de Sostenibilidad de Grupo Red Eléctrica, Antonio Calvo Roy, señaló que la brecha digital es «un factor de desigualdad y que contribuye a la despoblación de nuestros pueblos», por lo que la conectividad es «básica no solo para que una persona decida quedarse, volver o iniciar su proyecto de vida en un pueblo con los mismos derechos digitales que si viviera en la ciudad, sino también para que tenga a acceso a todos los servicios públicos».

La iniciativa, promovida por la asociación sin ánimo de lucro Nordesnet, se está desarrollando en tres municipios del Nordeste de Segovia que no suman ni 180 habitantes: Castroserracín, Navares de las Cuevas y Cerezo de Abajo. El objetivo es ampliarlo a más de 50 municipios de la comarca, donde la densidad de población es inferior a seis habitantes por kilómetro cuadrado, la mitad de lo que la Unión Europea establece para considerar una zona como ‘desierto demográfico’ (12 habitantes por km2).

Nordesnet se ha constituido como operador de telecomunicaciones y ha creado una red de conexión ultrarrápida que se nutre de la fibra óptica oscura que contienen los cables de una línea cercana de Red Eléctrica, que facilita su acceso y conexión.

La Fundación Guifi.net, artífice de una red de telecomunicaciones libre, abierta y neutral en Cataluña, es la encargada de iluminar la fibra.

Una iniciativa impulsada y gestionada por los habitantes de los pueblos Nordesnet da respuesta a una necesidad de la población de la zona y se gestiona como una ‘hacendera digital’, de modo que los propios habitantes, empresas y administraciones que lo desean invierten y participan en el despliegue de la red en su localidad. Quienes no desean invertir pueden contratar los servicios como a cualquier otro proveedor de internet.

Calvo Roy consideró que hay que «desterrar» la idea de que los pequeños municipios, los pueblos y aldeas solo se pueden dedicar al sector primario, a la actividad agropecuaria.

«Es un sector importante y se puede mejorar muchísimo aplicando la digitalización, la conectividad y las nuevas tecnologías, por ejemplo, para un mejor control de las plagas o una gestión del agua más eficiente. Ahora bien, hay que dar el salto y ampliar el horizonte vital y la contribución del medio rural a todos los ámbitos en los que la vida personal y profesional se puede desarrollar», dijo.

Grupo Red Eléctrica tiene como objetivo para 2030 garantizar la conectividad al 100% de quienes habitan en el entorno de sus instalaciones.