Haciendo Hacenderas

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ISMUR, Iniciativa Social de MUjeres Rurales, publicó en 2016 un manual para recuperar y poner en valor las hacenderas o trabajos comunitarios que tradicionalmente se hacían (y hacen) en los pueblos.

Os dejamos el enlace para la lectura del manual.

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Procurador del Común de Castilla y León: Informe sobre bienes y aprovechamientos comunales


"El Procurador del Común de Castilla y León es una Institución propia de la Comunidad, que tiene encomendada por las Cortes de Castilla y León la misión de defender y proteger los derechos constitucionales de los ciudadanos y los derechos y principios reconocidos en el Estatuto de Autonomía de Castilla y León. Entre sus funciones está la de supervisar la actividad de la Administración de la Comunidad Autónoma, de los Ayuntamientos y Diputaciones castellanos y leoneses, entidades locales menores y de los diferentes organismos que dependan de ellas". 

En la actualidad, desde octubre de 2018, el procurador del Común es Tomás Quintana López; Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de León desde el mes de abril del año 1993 y antes Profesor Titular en la misma Universidad".

El Procurador del Común es algo así como el Defensor del Pueblo. Una organización concebida para mediar entre la sociedad y las instituciones cuando la sociedad percibe que la Administración no está actuando de forma correcta.

Las quejas al Procurador del Común de Castilla y León se pueden enviar a: procurador@procuradordelcomun.es

Desde este organismo se preparan distintos informes. Dejamos enlace a uno que nos parece interesante :

Los bienes y los aprovechamientos comunales en Castilla y León


Publicación: Diciembre 2016

En diciembre del año 2011 se concluyó por esta Institución un informe monográfico dedicado a los bienes y aprovechamientos comunales en el ámbito de nuestra Comunidad Autónoma, destacando en el mismo las dificultades que se planteaban tanto para los particulares como para las entidades locales respecto de su efectivo aprovechamiento y explotación. 

En aquel informe analizamos tanto las normas aplicables como la posición de nuestros Tribunales y de esta Defensoría en relación con las cuestiones que mayor conflictividad suscitaban en aquel momento.

Como conclusión del mismo se formularon diversas recomendaciones a las administraciones locales implicadas, teniendo siempre presente que en la explotación y puesta en valor de estos recursos se deben garantizar los derechos que los vecinos ostentan en relación con estos aprovechamientos y a los que nos referimos reiteradamente a lo largo de nuestro informe.

Transcurridos ya cinco años desde su publicación se ha considerado oportuno realizar una actualización de su contenido y ello no solo para contrastar la recepción que las recomendaciones formuladas tuvieron entre las administraciones locales a las que en su momento nos dirigimos, sino también para dar a conocer las nuevas situaciones que los ciudadanos nos han planteado en estos años en forma de quejas y la respuesta que, ante las mismas, se han formulado por parte de esta Institución. 

Los retos y desafíos que la realidad actual plantea a los derechos de los ciudadanos que realizan estos aprovechamientos y los peligros que amenazan la supervivencia misma de los bienes comunales, han impulsado este trabajo en el que hemos incluido referencias a los nuevos expedientes tramitados (hasta finales de diciembre de 2016), así como las referencias de las sentencias dictadas por nuestro TSJ en esta materia (y que han sido recogidas en los oportunos repertorios jurisprudenciales) y los Dictámenes del Consejo Consultivo de Castilla y León de estos últimos cinco años.

El cambio climático se combate creando microclimas locales. ¡Por una gestión medioambiental desde los municipios!


[...] 

La solución a una gestión medioambiental no puede venir del estado ni del supraestado que es la UE, con sus corsés burocráticos y normativos destinados a la desmovilización y al subsidio mendicante del “estado de bienestar”, pues sus intereses siguen supeditados a las trasnacionales y la visión economicista, monetarista, especulativa, recaudatoria para mayor crecimiento y presión del engendro y coacción de la libertad individual. De ello podemos deducir que cualquier forma de estado, que lleva más de 2000 años deforestando y dañando nuestro medio, ni de ninguno de sus apéndices delegados, dígase comunidades autónomas, puede, ni por supuesto quiere, a la vista de los hechos, empeñarse en revertir la dramática situación.

Si queremos una gestión medioambiental real anticambio climático, debemos renunciar a la esperanzas de acciones globales, que ya sabemos no son viables a causa de la geoestrategia política, económica y militar de los bloques en contienda y empezar con acciones locales para la creación de microclimas locales con nuestras actuaciones , por ejemplo de reforestación local, entre otras y poder iniciar con éxito el proceso regenerativo que necesitamos imperiosamente .Debemos empezar a reclamar ya , aquellos que no vivimos ni dependemos del dinero público ,ni de las “las limosnas y sobornos públicos” , de modo inmediato, una gestión medioambiental directa por y desde los municipios. Una gestión en la que los vecinos ,todos , sin representación delegada , decidan como quieren ser ,como quieren distribuir y administrar sus territorios , que industrias quieren y no quieren en ellas ,que actividades nocivas se pueden desarrollar o no en sus territorios , como se distribuyen y acuerdan los cultivos locales, que tipo de comercio quieren ,que tipo de energía quieren consumir ,como se regula el uso del agua , como se recuperan los bienes comunales expropiados. Lógicamente en este caso, el estado debería dejar de recaudar impuestos en este ámbito por IRPF, IVA o sociedades, o si lo siguiera haciendo transferirlos directamente a los municipios en base a la proporcionalidad , para que fuesen gestionados directamente por los ayuntamientos como mejor crean, con la sabiduría del concejo abierto o juntas vecinales , sin partidos ni politicos profesionalizados, solo con gestores, con total independencia y sin subordinación a ningún ente superior.



Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos)




Pájaro insectivoro de plumaje discreto y que rara vez abandona la espesura, pese a lo cual resulta muy fácil de detectar por su inconfundible canto, que emite incansablemente, incluso durante la noche. Por su potencia, variedad y constancia, el canto del ruiseñor es posiblemente el más sobresaliente de entre todas las aves canoras. Frecuenta zonas enmarañadas y frescas, preferentemente en vaguadas y zonas ribereñas.

Dadas sus costumbres migratorias, en las tradiciones populares europeas el ruiseñor común anuncia la llegada de la primavera porque su canto aparece en el mes de mayo.



Petirrojo europeo (Erithacus rubecula)



Uno de los pájaros más populares y fácilmente reconocibles, al que se distingue por su llamativa mancha anaranjada en el pecho, la garganta y la cara. En invierno resulta muy común en casi cualquier ambiente, incluyendo parques y jardines; pero en primavera cría preferentemente en parajes frescos. Es territorial, tanto en invierno como en verano, y muy a menudo suele dejarse ver entre los arbustos o en el suelo mientras busca insectos.

El petirrojo es un pájaro sociable, atrevido y curioso que acostumbra a salir del bosque y plantarse a mitad de un camino para ver quién llega a su territorio, emitiendo su característica voz de alerta: un chip-chip metálico y seco. Su canto es un gorjeo musical, muy melódico, parecido al del ruiseñor.

Es un ave diurna, aunque ocasionalmente caza insectos en las noches de luna, o cerca de luz artificial.​ Se alimenta principalmente de invertebrados terrestres, como arañas, lombrices e insectos. En otoño e invierno, complementa su dieta habitual de invertebrados con bayas y frutas. También come las mezclas de semillas colocadas en alimentadores de pájaros.​

Está relativamente acostumbrado a la presencia de seres humanos y suele acercarse cuando alguien está removiendo la tierra, con la esperanza de atrapar lombrices y otras presas que puedan aparecer. En efecto, en las islas británicas el petirrojo se considera el amigo del jardinero



Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)




La mayoría de las personas a las que se pregunte cuál es el ave más común en España, probablemente mencionarían el Gorrión Común. Pero, en realidad, el primer puesto en abundancia corresponde al Pinzón Vulgar.

Ave del tamaño de un gorrión, omnívora, gregaria y bastante acomodaticia.

En invierno se une, en grandes bandos, con otros fringílidos, escribanos y gorriones, para alimentarse en tierras de labor y rastrojos; sin embargo, a veces forma él solo los bandos, cuyos individuos son todos del mismo sexo. Mientras que las hembras y jóvenes abandonan las áreas de nidificación para invernar en zonas más templadas, la mayoría de los machos permanece en aquéllas reunidos en bandos.

Los pinzones comienzan a cantar en febrero, pero no todos cantan del mismo modo; se han notado llamativos dialectos regionales, especialmente entre aves llegadas del resto de Europa. A pesar de ello, el canto es fácil de identificar, pues siempre acaba con un enfático floreo.



Gorrión molinero (Passer montanus)




El más pequeño y delicado gorrión de la fauna española es un habitante de las campiñas arboladas, los sotos y las dehesas, siempre que en sus proximidades cuenten con áreas abiertas en las que obtener alimento.  Aunque a nivel mundial está catalogada como una especie bajo preocupación menor, en Europa occidental ha habido una gran disminución en las poblaciones, debido en parte a los cambios en las prácticas agrícolas que implican un aumento del uso de herbicidas y pérdida de rastrojos en invierno. 

Los gorriones se alimentan principalmente de semillas en el suelo.​ El gorrión molinero encuentra su alimento escudriñando el suelo en bandadas, muchas veces junto a pinzones, escribanos u otros gorriones. Su principal alimento son semillas de herbáceas.



Gorrión común (Passer domesticus)




El conocido y familiar gorrión común es, tal vez, el ave más extendida de todo el planeta y, sin duda, una de las más exitosas. Adaptable y poco exigente en lo que al hábitat y a la alimentación se refiere, este habitante de pueblos, ciudades y caseríos es, sin embargo, un comensal directo del hombre y, por tanto, depende estrechamente de nuestras actividades para sobrevivir; de manera que cuando un pueblo es abandonado por sus habitantes humanos, los gorriones comunes no tardan en desaparecer tras sus involuntarios benefactores.

Es un pájaro inteligente, vivaracho y curioso. Es sedentario y gregario. Siempre se encuentran en lugares habitados, como calles, parques o jardines, así como huertas y granjas. Su alimentación básica consiste en semillas, tanto silvestres como cultivadas, aunque por su carácter de comensal aprovecha los desperdicios producidos por el ser humano, y en algunas zonas se alimenta casi exclusivamente de ellos. En zonas rurales acostumbra a robar el pienso de los animales de granja, por lo que no es muy apreciado. En la temporada cálida se alimenta de insectos, principalmente langostas y saltamontes, en cuya captura está especializado, y ceba a sus pollos casi exclusivamente con ellos.




Jilguero (Carduelis carduelis)





El inconfundible y popular jilguero es una de las especies más comunes y extendidas en nuestro territorio, especialmente en el sur y algunos puntos del este peninsular. Ave muy gregaria —sobre todo en invierno—, el jilguero suele agruparse en bandos mixtos con otros fringílidos que nomadean en busca de alimento. En invierno recibimos abundantes ejemplares procedentes de otras latitudes europeas, que se unen a la fracción sedentaria de la población.

Es un ave granívora, que se alimenta de semillas de girasol, trigo, algunos insectos en la estación de cría y sobre todo de las semillas de los cardos. Desde tiempos antiguos es criado en cautividad debido a su alegre canto, el cual está compuesto por trinos parecidos a los de los canarios, pero con un toque de silvestre.

Suele habitar lindes de bosques, sotos, campiñas, zonas agrícolas, parques, jardines, huertos, frutaledas y, en general cualquier zona herbácea, en especial si existe abundancia de cardos (alimento predilecto de la especie); la clave es presencia mínima de arbolado. Cría sin dificultades en pueblos y ciudades.



Lavandera blanca (Motacilla alba)




Las lavanderas, pequeñas aves estilizadas y de larga cola, deben su nombre al hábito de frecuentar las orillas de los aguazales. La lavandera blanca es la más común en España, especialmente en invierno, cuando se reúne en dormideros, en muchos casos urbanos y a veces enormes. Conocida popularmente como pajarita de las nieves o pitita, Se encuentra en casi todos los hábitats, pero principalmente junto al hombre, al que anuncia la llegada del tiempo frío. Es un ave insectívora de campo abierto. Prefiere áreas despejadas para empollar, donde puede ver y seguir a sus presas.