Consecuencias del inicio de la guerra civil en Sepúlveda


Las nuevas autoridades detuvieron en Sepúlveda a las personas del pueblo de filiación frentepopulista, que ingresaron en la prisión del castillo sobre el 19 de Julio. 

El 21 de Agosto de 1.936, fueron sacados de noche cinco presos: se trataba del alcalde de la Villa Fermín Elías Sanz de 44 años, el teniente alcalde Antonio Albarrán de 56 años, y el maestro Angel Prieto Alonso, de 68 años todos ellos pertenecientes al partido Izquierda Republicana. Además Pedro Antón Morata, de 40 años, socialista y presidente de la Casa del Pueblo y Luciano Esteban Mansilla, de 56 años, músico y militante socialista 

Fueron llevados por soldados requetés en una camioneta a unos 15 Km de Sepúlveda en dirección a Riaza, donde fueron fusilados y enterrados en la cuneta. 

En junio de 2.008, sus restos fueron descubiertos por miembros del Foro por la Memoria de Segovia, ya que los familiares conocían el lugar exacto y lo habían señalizado. Posteriormente fueron enterrados en el lugar del cementerio de Sepúlveda cedido por el Ayuntamiento. 

Tras el control de Somosierra la zona quedó estable hasta el final de la guerra, los nacionales situaron en Sepúlveda un puesto de mando y un hospital de guerra en las nuevas escuelas del pueblo construidas en 1936, donde eran atendidos los heridos del frente de la sierra. 

Se conservan cartas de soldados requetés (milicia carlista de Navarra) destinados en Sepúlveda. El requeté fue una milicia de voluntarios que se creó y entrenó en Navarra en la preguerra dentro de la ideología procedente del carlismo del siglo XIX de carácter muy conservador y ultra católico y que fue integrado por el general Mola en el bando nacional. En las cartas, desde una perspectiva juvenil y de estilo popular. se aprecia la ilusión por el cambio que estaban produciendo en España, el amor a su familia y a sus tradiciones, su alta moral y confianza en la victoria y el desprecio total hacia el enemigo, considerado por ellos encanallado, perverso y deshumanizado. Y por supuesto merecedor de un castigo sin compasión. 

Al parecer, se produjo una rápida e intensa integración con la población civil de Sepúlveda, con sus tradiciones religiosas, fiestas etc. En las que los requetés participaron activamente con sus cantos religiosos y jotas navarras. Cabe suponer que desde una posición de prepotencia.

Requetés. Misa de campaña




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