La guerra civil en Vellosillo


En las semanas previas al comienzo de la guerra civil hubo tensiones entre vecinos. Por un lado se retiraron de la escuela y del pueblo todos los símbolos de la República. Por otro lado vecinos de un pueblo cercano amenazaron a los de Vellosillo con derribar la recién inaugurada fachada del Sagrado Corazón de Jesús, siguiendo la oleada de ataques al clero y posesiones de la Iglesia católica por toda España. Los mozos de Vellosillo, defendiendo lo suyo, montaron guardia frente a la fachada día y noche hasta que desapareció la amenaza. 

Siete vecinos de Vellosillo se incorporaron al ejército de Franco durante la guerra civil española. Tres fueron voluntarios desde el principio de la guerra. Otros tres fueron obligados al comienzo y un cuarto vecino se incorporaría a filas al final de la guerra, Nicomedes, que se había mantenido en la reserva por tener los pies planos, y que fue obligado a ir al frente a pesar de los lamentos de su madre, que ya intuía que su hijo marchaba para no volver. 

En la cruz de la calle mayor, construida por Don Jenaro, el mismo año que el frontón del pueblo (1.957), está inscrito el nombre de Nicomedes, el de Vitorio, que murió en la batalla de Guadalajara, y el de Isaías, natural de Perorrubio, único muerto en combate de Perorrubio en la guerra civil. Don Jenaro aprovechó la construcción de la cruz para colocar los nombres de sus padres, como un homenaje póstumo. 

Isidro Estebaranz fue el que más tiempo estuvo en el frente, ya que comenzó el servicio militar con el levantamiento de Asturias y tuvo que permanecer en el ejército hasta el fin de la guerra civil. En una ocasión quedaron el y su capitán tras las líneas enemigas y para salvar la vida tuvieron que permanecer sumergidos en un río helado toda una noche. Los reumas no el abandonarían nunca el resto de su vida. 

Durante la guerra el pueblo se quedó sin maestra, (que se sabe  fue sometida a un proceso de "depuración" política). Además varios bienes fueron requisados en numerosas ocasiones por el ejército nacional. La primera "incautación" fue tras la victoria nacional en la que conquistaron el puerto de Somosierra. Los soldados se presentaban en Vellosillo y incautaban todo lo que desearon, sin apenas pagar por ello . Vacas, terneros, gallinas, trigo,... Los animales se llevaban a Sepúlveda donde eran sacrificados y despiezados para alimentar a las tropas del frente. El bar del pueblo y su pequeña tienda de ultramarinos fue varias veces incautada a lo largo de la guerra, llevándose todo lo que tenían. En una de estas requisas, la tía María se plantó ante los soldados, en la vacada (lugar donde estaban las vacas a la hora de la siesta) que había tras la fragua diciéndoles que si se llevaban sus terneros, la tendrían que matar. Al final los soldados claudicaron ante su obstinación. El hambre y el amor a la familia ganó contra los fusiles y la disciplina militar. 

Estos mismos grupos de soldados, principalmente formados por requetes, interrogaban a los vecinos del pueblo preguntando que si sabían de algún vecino que fuera de izquierdas. En cada pueblo el regidor tenía que rellenar una ficha con los nombre de presuntos vecinos de izquierdas. Era el paso previo de un juicio sumarísimo, sin defensa posible, que solía terminar con el "paseo". En la ficha de Vellosillo, no aparece nombre alguno. Nunca ningún vecino de Vellosillo denunció a otro por motivos políticos, haciendo una piña todo el pueblo y desentendiéndose de la "caza de brujas" generalizada. 


Cruz de Vellosillo. 2010


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