"El Nordeste de Segovia" entrevista a Consuelo García



Transcribimos la entrevista realizada por la periodista Estrella Martin  Francisco de "El Nordeste de Segovia" a Consuelo García Estebaranz, de Vellosillo. Publicado por el periódico en el número de  Enero de 2012 .




"Cuando vamos paseando por la casa de Consuelo, admirando el órden y colocación de todos los objetos vienen a nuestro encuentro palabras que ya agonizan por la falta de uso, como "relámpago" para recoger las basuras, las artesas para la matanza o las máquinas de aventar.

El suelo de madera cruje a nuestros pies y nos movemos con sigilo, midiendo los pasos, sin querer despertar ese sueño de años, ese silencio de los objetos que descansan ya sin una mision fija.. Se acercan a nosotros desde una pared, sobre un mueble o mirando por alguna de las ventanas de las distintas habitaciones.

P.- ¿Cómo te viene la aficción de coleccionar cosas antiguas?

R.-"Porque no lo quise tirar, dejamos lo de la agricultura y me quedé con la casa de mis padres y empezamos a poner cosas y cada día más."

Pacientemente ha ido coleccionando llaves de todos los tamaños, clavos hechos a mano por el herrero que vivía en el pueblo, ruecas y husos, estructuras de madera para llevar haces en los burros, petos para montar o para las matanzas..

P.-¿Cómo recuerdas la época de la matanza?

R.-"Se mataba la víspera y había que lavar las tripas en el rio. Se pasaba mucho frío. Se hacía el calducho por la noche y tenía que tener 7 cosas, decía la Felipa, mi cuñada: chicharrones, sal, ajo, pimentón, clavo, cebolla y arroz. En el mondongo: cebolla, arroz y sangre y los otros ingredientes. Se cocía todo junto. Se sacaban por la noche y se hacían sopas. "

P.-Por tu forma de contarlo, parece que a ti no te gustaba mucho.

R.-"Nada porque he trabajado demasiado en ello. Da un trabajo de miedo. Una vez en tu casa, otra en la mia...".

Vamos visualizando todas esas escenas que nos quedan tan lejos pero que fueron cotidianas no hace tanto tiempo. Cuando vemos las zoquetas nos imaginamos las labores del campo sin la maquinaria actual, a base de brazo y tiempo.

P.-¿Qué recuerdas como más duro de la vida aquí?.

R.-"Todo era duro, porque había que ir al campo a segar y a de todo, a aventar.... Nos teníamos que levantar pronto cuando había faena".



Hay una foto suya trillando en 1.957. Nos enseña las hoces en sus fundas y nos demuestra cómo segaban a mano formando haces que sujetaban en las "hamucas". la carga se colocaba en el macho o en la burra por medio de cinchas. Nos saludan esas medidas tan curiosas como el medio celemín o la hémina. En medio de un trabajo tan duro, no podía faltar ni el pan ni el vino en el descanso, que también se transportaban en objetos especiales.

Entonces las eras se median con la vara del tio Narciso y había horcas de cuatro gajos y de dos. Consuelo habla de abeldar. Todo un mundo de palabras que reclaman atención y que la mismísima Real Academia de la Lengua desconoce. Adornando una pared nos saluda la sonora "fardel" y otra que también tiene relación con la indumentaria: "manteo de picote".

P.-¿Cómo recuerdas la forma en que iban vestidas tus abuelas?

R.-"Llevaban los vestidos atados a la cintura y siempre iban con pañuelo negro, en invierno y en verano.

P.-Y cuando hacía frio. ¿Se ponían alguna prenda especial?

R.-"Cuando hacía mucho frio se ponían un mantón de lana".

P.-¿Qué sabes de los manteos?

R.-"Yo no lo he conocido porque los llevaban mujeres más mayores que mi madre, pero tengo uno azul que era de la madre de Julián, mi marido, aunque sería de su abuela, porque iban pasando de unos a otros. Es de paño y liso. Yo creo que sería de diario porque es muy sencillo".

P.-¿Cómo conservas las prendas antiguas?

R.-"Dándoles tarea: las saco al fresco, las vuelvo a meter, las meto unas bolitas de alcanfor y las pongo en bolsas de plástico".

manteo (rojo y negro) y toquilla negra


Nos muestra toquillas bien conservadas que pertenecieron a su madre, en colores azul y negro y la pedimos que se coloque una para fotografiarla. Cuando era la fiesta, se ponían mantillas de raso negro, muy extendidas por toda la comarca.

La mayor fiesta que recuerda Consuelo es la inauguración de la iglesia, gracias a las gestiones de don Jenaro, párroco y benefactor del pueblo, que se relacionaba bien y consiguió que viniera mucha gente. "Trajeron un camión lleno de músicos". A pesar de no ser un día muy alegre en la vida de Consuelo porque su madre estaba enferma, recuerda todo el pueblo lleno de puestos de venta: asados frios, verduras... de mesas llenas de flores, la presencia del obispo y las pequeñas anécdotas: "Vino tu abuelo con un camión de Calleja. Traía una garrafa entera de café y se le rompió".

P.-¿Y las fiestas del pueblo?

R.-"La vispera se hace chocolate. Venía "El Carterillo", el abuelo, con una borriquilla. Era más gracioso!. Nos reíamos todos con sus chistes y sus cosas".


Monumento al popular músico  Isaac de Frutos "El Carterillo" en Sepúlveda

La fiestas se componían principalmente de música y risas y en irse a los pueblos vecinos...andando. "Nos íbamos unas veces a Duratón, pues los domingos, claro, los demás días nada. Había uno que se llamaba Juaninas que nos tocaba la flauta y allí el baile. Otras veces nos íbamos a Perorrubio al salon del Ayuntamiento y allí nos tocaba el acordeón y menudos bailes que teníamos allí. Antes se hacían muchas juergas. En Carnavales, por ejemplo, íbamos a pedir por las casas y teníamos unas meriendas de miedo. "Que nos den el aguinaldo de Carnaval". "Por la noche hacíamos unos guisaos de lo que fuera y a comer. Venían los tamboriteros de Castroserna de Arriba y allí bailando toda la noche. Se pasaba bien, no es como ahora que no saben pasarlo bien, sólo beben a lo loco".

P.-Antes se divertían pero tambien se ayudaban unos a otros. ¿Cómo se organizaban?

R.-"Decian..`A tal hora, hacendera para arreglar los caminos`. No es como ahora que hay máquinas. Se estropeaban los caminos, se hacían barranquillos y eran los hombres los que lo hacían todo. También hacíamos el pan por turno. Casi todas las casas tenían horno. Había que ponerlo pronto por la mañana. Mis primos tenían panadería y hacían los cuartos".

Consuelo se encuentra a gusto en un pueblo en el que se escucha el silencio y que ella define como muy sano. Asegura que en Vellosillo se está mejor que en Madrid, donde su marido estuvo enfermo. Ahora nadie lo diría al verlo a sus 90 años, subido en un árbol para podarlo.

Ella tiene un aspecto envidiable. Quizás fruto de ese caminar continuo a los pueblos de alrededor, para ir a divertirse o aprender a coser.

Resulta agradable conversar con Consuelo, con su hermana, con Isidro que viene a traer el pan y a saludarles. Nos rodea un ambiente tranquilo, sin ruidos de coches. Estamos sentados en el sitio en el que pasaba tanto frio de pequeña porque era la tienda y la puerta siempre estaba abierta...Hoy los rayos del sol templan un ambiente de otoño que suaviza Vellosillo".







5 comentarios:

  1. Me encanta , me gusta, gracias Consuelo por aportar esta entrevista contan historia sobre nuestro pueblo.

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  2. ¡Qué bueno! Estaría tan bien poder recoger historias de todos los mayores...Es nuestra historia, nuestro origen, tanto saber que si no recogemos se perderá... ¡Enhorabuena Consuelo!

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  3. Sin comentarios. Mejor imposible. Gracias Consuelo.

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  4. Me encanta. Muchas gracias Consuelo.

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