La Necrópolis visigoda de Duratón


Frente al pórtico de la Iglesia de Duratón, hoy se pueden ver, tiradas entre la hierba, unas grandes piedras labradas que parecen pilones de una fuente, desgastados por el paso del tiempo. Realmente son sarcófagos, que se desenterraron no hace muchos años de una tierra próxima.


El 20 de marzo de 1929, en el Ayuntamiento de Duratón se reunieron, el párroco del pueblo, el juez municipal, el alcalde y otra persona designada. La reunión se debía a que el Gobernador Civil les había comunicado que habían aparecido restos humanos en la finca del pueblo llamada Ejido, propiedad del vecino D. Antonio del Val y del Val. Entonces, se trasladaron allí, y una vez reconocida la finca, levantaron un acta de lo encontrado y se la remitieron al Gobernador Civil.

Según se dice en el acta, en la cerca habían aparecido tres "pilas" de piedra, talladas de una pieza. Una de ellas con una tapa de piedra que contenía huesos humanos de una persona adulta. y las otras dos rotas. Dentro había también dos broches de bronce, al parecer de un manto u otra vestimenta. También una hebilla de bronce y una placa que debía corresponder a la hebilla. Estas piezas estaban adornadas con cristales de colores insertados formando mosaicos.


La tierra de D. Antonio estaba a 8 o 10 metros de la fachada norte de la Iglesia de la Asunción. A los asistentes no les cupo duda de que eran restos de la época romana, porque normalmente se habían encontrado por el pueblo monedas y otros objetos de ese origen. 

Ninguno del pueblo sabía que hubiese habido allí nunca un cementerio.


El Adelantado de Segovia envió un reportero al pueblo que interrogó al dueño de la finca, D. Antonio. Este le dijo algo molesto, que en esa cerca el trigo al final no granaba bien, por falta de profundidad en el terreno. Y que un día arando, se tropezó con algo y pensó que era una piedra grande, después volvió con una azada y descubrió uno de los sarcófagos.

La noticia del descubrimiento fue recogida por el ABC, y por el Adelantado de Segovia. Se habló entonces de la arqueología de la zona, del yacimiento de Los Mercados, del pasado romano del pueblo, de donde, ya en el s. XVIII Juan de Villanueva extrajo mosaicos y otros restos romanos para decorar el palacio real de Aranjuez.

Pero lo encontrado, en realidad era visigodo. De mediados del siglo VI, Entonces se sabía muy poco de este periodo de la Historia. 

Los broches y hebillas acabaron vendidas a un chamarilero que había participado en el expolio de otras necrópolis, por ejemplo las que se habian encontrado en las poblaciones cercanas de Castiltierra y Siguero. Después, el tratante los revendió a un importante Museo, ocultando su procedencia. 

Los sarcófagos de piedra se dejaron entonces adosados junto a la fachada norte de la Iglesia. Hasta los años 40.


En 1937, el mismo D. Antonio del Val encontró con su arado dos sepulturas más. Dentro había más hebillas, brazaletes, collares y broches. De bronce con incrustaciones de nácar y vidrios de colores. Esta vez el señor del Val los conservó cuidadosamente, y este segundo descubrimiento no trascendió.


En 1941, la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas ordenó hacer prospecciones en la cerca costeadas por la Diputación Provincial y designó al experto arqueólogo Alberto Molinero Pérez para dirigir los trabajos. 

La primera campaña de excavaciones se hizo en agosto de 1942, y así se fueron realizando campañas durante los veranos hasta el año 1946. Se excavó a una profundidad de entre 80 cms. y metro y medio. 

A cierta profundidad se encontró un empedrado que cubría parte de la zona del cementerio. De ahí que el trigo de D.Antonio no granara como decía él. También se encontraron los cimientos de un muro con una curva en ábside, que atravesaba la necrópolis. El muro de una construcción anterior, probablemente romana.



La necrópolis de Duratón resultó ser una de las más importantes de España. Bajo el empedrado, se encontraron más de 650 enterramientos, algunos en sarcófagos de piedra con tapa, otras con protecciones de piedra y restos de madera de ataúdes y clavos, que resultaron ser de madera de conífera, y otros directamente en zanjas excavadas en la tierra. 

Casi todas las sepulturas estaban orientadas con la cabeza colocada hacia el Poniente. 



Junto a los huesos de cada enterramiento se encontraban los objetos personales que quedaban de sus desaparecidas vestiduras: un total de 144 broches de cinturón y 227 fíbulas adornadas (la fíbula era una especie de imperdible, en esa época no había botones), además de numerosos collares, pendientes, anillos, brazaletes, hebillas, amuletos, cerámicas y monedas, todo ello visigodo de alrededor del año 550. Siglo VI.



estado en que se encontraban los sarcófagos

conjunto  de adornos femeninos
Además se encontraron bastantes monedas romanas de bronce y algunas de plata, Y otras monedas bizantinas como dos sueldos y un tremís, de oro, acuñados a nombre del emperador Anastasio I, así como dos broches de cinturón también bizantino. En aquella época el sur de la Península pertenecía al Imperio Bizantino.

imperio bizantino siglo VI

dibujos de los objetos encontrados en cada sepultura
Se numeró y se realizó una ficha de cada enterramiento. En la ficha se dibujaron los objetos que se encontraron junto a cada sepultura. Se contrastaron los hallazgos con expertos de universidades y museos europeos y españoles.



monedas con un agujero para utilizarlas en collares.

fíbulas


Los huesos y cráneos se llevaron a Segovia para hacerles estudios antropológicos, y los objetos encontrados se exhiben hoy en el Museo de Segovia.

Los sarcófagos de piedra, tallados bastamente y sin inscripciones, se dejaron en Duratón. Hoy se pueden ver agrupados descuidadamente en el suelo, trasladados delante de la Iglesia de la Asunción.


Iglesia de Duraton. a la izquierda los sarcófagos, hoy al aire libre
a la derecha la tierra de D. Antonio,  donde se encontró la necrópolis,  junto a la iglesia

La iglesia románica de la Asunción de Duratón fue construida por los canteros del llamado "Taller del Duratón" en el año 1203, los cuales levantaron además muchas iglesias y ermitas en esta zona del Este de Segovia (Sotillo, San Pedro de Gaillos, Perorrubio, El Olmo, Santa Marta..etc), aunque ninguna superior a esta.

No se sabe porqué la iglesia de Duratón está aislada del pueblo, lo cual llamó la atención de Alberto Molinero al llegar según lo comenta. Ni tampoco porqué la iglesia se levantó junto a ese viejo cementerio, que usaron los cristianos visigodos más de 600 años antes de que existiera la iglesia. 

Quizás aquello se consideró desde siempre un lugar sagrado. Lo más probable es que el cementerio visigodo fuera conocido por los que construyeron la iglesia.

Cementerio e iglesia marcaron dos etapas importantes de la Historia. La primera, la formación del reino hispano visigodo. 

Según algunos autores, puede considerarse este el momento en que se produjo el nacimiento de España como un Estado. A partir del año 570, el rey visigodo Leovigildo expulsó a los suevos del Noroeste de la península y a los bizantinos de la mayor parte del Sur y El rey Suintila completó la integridad territorial del reino. Durante esos años, con la influencia política de personajes como Isidoro de Sevilla, se produjo el equilibrio entre la corona, la iglesia y la inestable nobleza visigoda y además su integración con el pueblo hispano-romano que era la mayoría. La Península entonces fue unificada bajo un territorio, lengua, religión y leyes comunes. Con capital en Toledo.



En el periodo visigodo, el término Hispania, empleado en la Antigüedad sólo como lugar geográfico, comenzó ya a usarse con una connotación política. Al rey visigodo Suintila se le cita como rey de "totius Spaniae" . 

En el Laus Spaniae (Loa a España), escrita por Isidoro de Sevilla en el año 619, aparece la descripción "mater Spania" . El fragmento a continuación se refiere ya a España como el territorio propio de un pueblo.

«Tú eres, oh España, sagrada y madre, siempre feliz de príncipes y de pueblos, la más hermosa de todas las tierras que se extienden desde el Occidente hasta la India. Tú eres el honor y el ornamento del orbe y la más ilustre porción de la tierra, en la cual grandemente se goza y espléndidamente florece la gloriosa fecundidad de la nación goda. 

Con justicia te enriqueció y fue contigo más indulgente la naturaleza con la abundancia de todas las cosas creadas, tú eres rica en frutos, en uvas copiosa, en cosechas alegre... Tú te hallas situada en la región más grata del mundo, ni te abrasas en el ardor tropical del sol, ni te entumecen rigores glaciares, sino que, ceñida por templada zona del cielo, te nutres de felices y blandos céfiros... 

Y por ello, con razón, hace tiempo que la áurea Roma, cabeza de las gentes, te deseó y, aunque el mismo poder romano, primero vencedor, te haya poseído, sin embargo, al fin, la floreciente nación de los godos, después de innumerables victorias en todo el orbe, con empeño te conquistó y te amó »

"Laus Spaniae". Isidoro de Sevilla. año 619. Prólogo a la "Historia de los Reyes Godos"

Tras las invasiones germánicas, el sistema visigodo en España fue mucho más estable que los otros reinos germánicos creados en otras zonas europeas, como por ejemplo en Francia, donde se produjo entonces un proceso de barbarización y continuas guerras caóticas y sangrientas entre los miembros de la nobleza de los francos. 

En Francia, la unidad del reino, no llegaría hasta más de dos siglos después. Uno de los motivos fueron las enormes destrucciones ocurridas allí durante las invasiones germánicas que anularon prácticamente el civilizado legado romano y de la Iglesia. En el territorio de los demás países europeos actuales como Inglaterra, Italia o Alemania, la situación en la época distaba mucho más todavía de la civilización o de la unidad. En España, en cambio, aunque las invasiones produjeron un retroceso cultural y económico respecto al alcanzado durante los romanos, este fue limitado.

Pero la estabilidad y unificación como nuevo estado de España fue difícil de conseguir, La sucesión de los reyes godos no solía ser hereditaria sino electiva entre los nobles. Esto, que podría parecer más justo y civilizado, sin embargo originó continuas conspiraciones, con el resultado de que la mayoría de los reyes visigodos murieran asesinados. La Iglesia tuvo en la España de la época una fuerte influencia pacificadora.

Se cree que había en la península entonces unos tres millones de habitantes, de los que los visigodos no llegarían a 200.000, asentados sobre todo en el valle del Duero. No hubo oposición armada a la invasión germánica, excepto en la cornisa Cantábrica. El pueblo hispano-romano no tenía una conciencia de independencia como por ejemplo la que tuvieron los arévacos frente a los romanos a los que opusieron una feroz resistencia.


coronas colgantes de los reyes visigodos (tesoro de Guarrázar- Toledo)
Los hispanos en el siglo V (a excepción de la poco romanizada zona cantábrica ), estaban adaptados a un sistema muy estable, regulado y civilizado por los romanos desde hacía siglos. La oposición frente los godos fue pacífica, apoyada por la Iglesia católica, que al final consiguió que los godos abandonaran la religión arriana y se convirtieran.

Poco a poco la cultura goda fué absorbida por la hispano-romana, que era muy superior, y que acabó imponiendo la lengua, la religión o las leyes. Leyes como el "Liber Iudiciorum" (El libro de los juicios), del año 659, creado claramente para un reino unificado, sirvió de base después a los reinos cristianos medievales de Asturias, León y Castilla y tuvo influencia en la legislacion española hasta el siglo XIX. 

Como curiosidad que afecta a este relato, a partir del III Concilio de Toledo del año 589, los visigodos dejaron de utilizar en su vestimenta sus tradicionales hebillas, y se prohibieron los enterramientos de tipo germánico con objetos personales.

obispados visigodos, siglo VII
Sin embargo el reino unificado duró poco. En el año 711, la invasión musulmana desde el Norte de Africa, destruyó el Estado Visigodo, aunque permaneció el sistema de la Iglesia, que en parte pactó y contemporizó con los árabes en la zona ocupada. Como Elipando, el obispo de Toledo, a veces colaboracionista con los árabes. Fue conocido y público en toda Europa la polémica entre Elipando y el ideólogo de la Reconquista, el monje Beato de Liebana, partidario ardiente de la expulsión del invasor islámico..

La resistencia cristiana desde Asturias inició la lucha entonces, Los reyes cristianos norteños y la Iglesia situada en zona cristiana tuvieron como principal objetivo político, la recuperación del reino perdido de Toledo y la expulsión del invasor musulmán. Objetivo de fondo que mantendrían los reyes cristianos con mayor o menor intensidad hasta la finalizacion de la Reconquista por Isabel I de Castilla casi 8 siglos después.

Duratón, según algunos, a partir del 750, quedaría prácticamente deshabitado en el llamado Desierto del Duero

Comenzó así en el año 800, la repoblación de colonos cristianos desde Cantabia y Asturias hacia el Sur, los cuales ocuparon definitivamente la zona de Duratón sobre el año 1010. La iglesia de la Asunción se construyó algo más tarde, cuando el peligro musulmán ya había pasado y la zona quedó estable, de nuevo bajo dominio cristiano, tras un paréntesis de tres siglos de dominación árabe.

Duratón, sin duda, oculta hoy bajo su suelo muchos elementos todavía desconocidos en el yacimiento romano llamado de los Mercados que hay junto al pueblo. La población se cree que fue la ciudad romana de nueva creación citada por Ptolomeo con el nombre de Confluentia. Una ciudad que fué impulsada por los romanos tras su victoria en las guerras celtibéricas, cuando despoblaron Sepúlveda deliberadamente por la peligrosidad de esta villa para ellos, debido a su fácil defensa.

Duraton fue elevada entonces por los romanos a la categoría de "municipium", de importancia comarcal. Existen restos de construcciones romanas a simple vista. Sin embargo las investigaciones en el subsuelo no han avanzado demasiado.




restos romanos en el yacimiento de Los Mercados. Duratón



Duratón. Pozo romano
Las primeras intervenciones conocidas en el yacimiento romano de Los Mercados, al noroeste del pueblo, se hicieron en el s. XVIII, con las excavaciones no científicas de C. Rubio y S. Martín Sedeño en 1791 y 1792, realizadas para buscar material de construcción, y del arquitecto Juan de Villanueva en 1795, dirigidas a recuperar antigüedades, destinadas a decorar el Palacio Real de Aranjuez.

Tras las excavaciones relatadas de la necrópolis visigoda, de Alberto Molinero Pérez, los trabajos se paralizaron durante las décadas siguientes.

En 1992 se hicieron prospecciones para el Inventario Arqueológico de Castilla y León, y Los Mercados fe declarado como Bien de Interés Cultural.

Entre 2001 y 2002 se desarrollaron nuevos trabajos de excavación, dirigidas por S. Martínez Caballero (Museo de Segovia), J. Mangas (Universidad Complutense de Madrid) y G. Prieto, a través de la Universidad Complutense de Madrid, y prospecciones arqueológicas, tanto en el yacimiento como en áreas del entorno, dirigidas por A. Orejas (CSIC).





5 comentarios:

  1. Estupendo artículo, en el blog del pueblo de Duratón pongo un enlace al mismo para que lo puedan leer los vecinos.

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