Noche de cine y rosas en Vellosillo


Nunca habíase visto cosa igual  en las noches estivales de Vellosillo. 



El improvisado camerino del bar bulle de actividad: voces, nervios y últimos repasos al guión y coreografías, y a los coloridos trajes y tocados. Nadie puede entrar allí ni por equivocación a riesgo de que los artistas  le lancen lo primero que encuentren a mano. Pero a través de la puerta, se acierta a oír una rara mezcla de castizo acento madrileño, alegres jóvenes de la Cruz Roja de los años 60, chicas ye-ye; y  sonidos suecos de Abba.

A la escasa luz del atardecer, extraños personajes que surgen de las calles del pueblo, se apresuran hacia al bar: Scarlet O´Hara y  Rhett Butler llevando su tormentoso amorío, (a Dios pongo por testigo). Procedentes de la Ciudad Esmeralda de Oz, Dorothy, y sus compañeros de viaje: el hombre de hojalata, el león y el espantapájaros,  discuten hacia adónde ir.


Pepe Isbert preocupadísimo recorre los rincones buscando a su nieto Chencho, que se le ha perdido en la Plaza Mayor de Madrid, mientras Mary Poppins observa volando enigmática con su sombrilla y su bolso, siempre severa, acompañada de su amigo Bert el deshollinador,  y los niños Banks.


La noche se acerca. En una esquina, Rick e Ilsa se declaran su amor imposible, “un beso es sólo un beso”. Sólo les quedará París. Se dirigen al bar, (no exactamente al Rick´s,  esta vez podríamos decir al Emily´s.)


Concha Piquer taconea moviendo la atmósfera y el mundo. La gente se aparta a su paso y le grita: Ole!, Ese salero!. La baronesa Karen y el cazador Dennys Finch aterrizan en una era cercana. Un largo vuelo desde una granja en África. Pero había que estar aquí. Por su parte, los pioneros Charles y Laura Ingalls y sus hijas, acuden felices y llenos de entusiasmo como siempre,  pase lo que pase, inasequibles al desaliento.


Un tumulto a lo lejos: las fuerzas vivas de Villar del Rio, con sus trajes de lunares, sombrero cordobés y faralaes.  Ea!, dispuestos a cambiarlo todo… aunque quizás al final nada cambie.


Llega el momento exacto. La noche es cerrada. En un gran corro de mesas frente al viejo escudo de Vellosillo, el público espera,  rebullendo en sus asientos.


No falta nadie y de pronto todo comienza: Luces, cámara, Acción!. Precisión milimétrica de la Presentadora y en la imagen y el sonido. Los protagonistas,  actores y actrices, surgen deslumbrantes y se suceden a su turno, aparentemente calmados, por supuesto dominando la situación. Y evolucionan en la pista, unos bailando o cantando, otros provocando al público, otros simplemente exhibiéndose, aunque todos expresando su arte.



Finalmente se unen en un desfile al ritmo de la música, tras la pancarta que, para quien lo quiera ver, proclama: “Bienvenidos a Vellosillo”. Los vecinos enfervorecidos puestos en pie vitorean, algunos con una mahou en ristre. Se canta el himno. Apoteosis inimaginable.

… Y no lo duden. Esto es solo el principio.






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7 comentarios:

  1. Vellosillo de cine. Apoteósico!! cada año el listón más alto. Mejor narrado, imposible. Muchas gracias

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  2. Magnífica crónica, Miguel Angel. Que bien nos lo pasamos.

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  3. Cuando existe la unión entre todos, conseguimos momentos únicos, como sucedió este sábado.

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  4. Ha sido fantástico. Es un placer actuar con el buen ambiente que se crea. Esto va a mas

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  5. Diossss, pero que chuflaina más trabajada... que pinta tenéis todos. A dios pongo por testigo que la próxima no me la pierdo!!!

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  6. Que buena pinta y lo habéis tenido que pasar!!! Bravo !!! La siguiente avisar.

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  7. Haría fresquito, que vais todos de un abrigao!!
    Que diver!!

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